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domingo, 7 de marzo de 2010

POESÍA



Eres la libertad de lo prohibido,
paraíso sin nombre,
el yo de algún dios que magnifica
mutaciones divinas de los astros
con paisajes de luz en el silencio

El universo ancho que ilumina
mis sueños de poeta
con las vítreas señales del alma en tu reflejo

La piel que me refugia
envolviendo tus genes en los míos,

y en tu vientre soy lluvia sumergida.



Manuel M. Barcia

ARREBATO



Llegaste de la luz
por las ondas etéreas del misterio,
de otra dimensión,
tangible entre el tiempo y el espacio,
invisible y fugaz,
sanadora de almas heridas por la noche
en el lienzo incorpóreo de los sueños

Y fuiste del destino un arrebato,
la fuerza que conduce los sentidos
a un mundo de belleza
inmerso en laberintos de quietud,
donde somos posibles
sin tacto que se abrace a la materia

Y en tus alas de ángel sobrevuelo
el cosmos de ternura que me piensa
con tu amor sombreado de alegría.



Manuel M. Barcia

AYER Y SIEMPRE



Extraño los paisajes
en los mundos ignotos aún por descubrir
que hacían de la vida adolescente
un juego de aventura hacia lo eterno

Y tras la oscuridad de mi memoria,
encuentro a media luz ,
los besos y caricias que nos dimos
temblando la inocencia cuerpo adentro;
con el alma desnuda,
en un atlas de piel y poros de humedales
señalando la lluvia donde ardían
las aguas de volcanes apagados
que tributan al fuego su rocío

No sabría explicar
por qué nuestras miradas se nublaron
cuando aquellos pezones diminutos
eran sed en mi boca,
un oasis poblado de infinito,
cautela y certidumbre,
el flujo de tu vórtice en nosotros

Y la fruta prohibida
derramada con gozo en los abismos
mientras tu vientre crecía.


Manuel M. Barcia

sábado, 6 de marzo de 2010


GRACIAS POR LA LUZ



Ansiaba este renuevo de la luz
que tus venas penetran en mi sangre,
para darme la vida,
y alzar del espejismo de la noche
los azules perpetuos
de aquellas primaveras consumidas
en brazos satisfechos de azahar

Y ese cuerpo de ti que no era tuyo
mientras la sed observa
las aguas que al fluir se desvanecen
quemando hasta el vientre las entrañas

En este mar callado
apenas hay caricias
de los ríos que fluyen
su caudal sostenido en plenitud

Sin embargo,
aún navegan las huellas
de aquella calentura de la piel
con las sales licuadas de deseo,
ahora tan ceniza,
tan aliadas al fuego que se olvida...

tan prietas en ti misma al ahogarse.



Manuel M. Barcia

HECHIZOS, AQUELARRES Y CONJUROS



No es que el Mal de Ojo me preocupe
después de que la bruja tejiese un amuleto
atado en siete nudos
que protege de males y codicias
cuando tras la mirada del deseo
se esconden los hechizos de un conjuro

Sin embargo, he bebido
diez vasos de aguardiente en la queimada.
Y en la herboristería
me dieron dos recetas con hinojo,
semillas de jacintos y castañas de Indias
y un diminuto puño de azabache
por si no pasa el agua
o se filtra la sed en sus enigmas

Porque a veces conviene defenderse
del meigallo y del asombramiento,
-tan sólo por curar el engañido-,
sin ungüentos ni aquelarres de meigas
cuando son efectivos
la ruda, el beleño y la cicuta
si no encuentra su antídoto el placer

Y así me puedo asir
a las alas de mis supersticiones
sin temor a caerme
cuando vuela la magia en nuestros cuerpos
sombreando la luz en perfiles del aire
para ser en tu rito tan adentro,

travestido de lluvia que amanece.



Manuel M. Barcia

jueves, 4 de marzo de 2010


LA RESACA DEL FUEGO



Ardiente es la quietud
cuando el ansia de ti me sobrevuela
y las aguas plenarias se desploman
colmándose de sed en tus cenizas

Y un minúsculo falo balancea
su gran resignación
en un péndulo de sombra que bebe
la resaca del fuego.


Manuel M. Barcia

SI PUDIERA DECIRTE...




Si pudiera decirte
que eres patria y razón por la que amo,
ojiba de la luz
nupcia de sed y agua
incendio en el glaciar
frontera transparente al infinito
acíbar en mi ausencia
arrebato, placer insospechado
azahar y madreselva
los labios de mi carne
la última estación nunca llegada
aventura en mi piel
caricia, primavera
el éxtasis del vientre en el que lluevo,
recreo del delirio
que ilumina tus secos humedales
con temblores de fuego
latiendo en el encierro enfebrecido
la útima explosión de las ofrendas

Si pudiera, amor mío, si pudiera,
henchido de tu cuerpo moriría...



Manuel M. Barcia

miércoles, 3 de marzo de 2010


NADA ES LO MISMO



Son las noches con sábanas de siempre,
pero nada es lo mismo

Algo terco, brutal y sonriente
me muerde con la saña de las hienas,
el sueño devora mis heridas

y me llena de muerte.



Manuel M. Barcia

martes, 2 de marzo de 2010


MALDITA Y NEGRA SOMBRA



Corrompes la alegría
alargando la sombra de mi cuerpo
igual que un ataúd a la tristeza

Y reptas los perfiles de lo oscuro
como un ángel caído hasta la bruma
en alas del crepúsculo sin cielo

Si yo fuera amargura, ¿qué sería de ti?
¿Habría alguna luz sin mí en tu vida?...

Eres negra y maldita,
raíz irrenunciable de las huellas
que arrastran mi presencia sin remedio

y del aire tiniebla.



Manuel M. Barcia

RAPSODIA



Ecucho una rapsodia mientras llueve,
impregnado de cielo;
el silencio y la luz unidos libremente,
en todo es la música
y acaso sólo soy eco del sueño

Y le pregunto a Dios
por qué hizo tan grande la belleza
siendo yo tan minúsculo y pequeño

¿Por qué mi corazón tiene voz propia
siendo el alma alborozo?...

y la mar su pudor,
con algararabía.

Manuel M. Barcia

lunes, 1 de marzo de 2010


UNA ESTROFA VACÍA



Escribo soledades con nostalgias
que sueñan los ardores de otra edad

Desnudo la memoria con sílabas de nieve;
y amanecen palabras nunca escritas
en tus labios que fueron de mis besos
los renglones del agua en un poema

Son apenas los vientos que soplaron
los mágicos instantes de aquella adolescencia
que fue amor en el aire del tiempo de verdad.
Y gira, y desemboca en el papel
un himno de lujuria entre nosotros

Vienen desde la sombra del silencio,
devolviendo la luz
que juntos incendiamos en tu vientre
para calmar la ira
del fuego enardecido en la piel,
trayéndote otra vez,
ahora ya más fresca con la lluvia
que no seca la sed de los recuerdos

Y en el último verso nos seduce con tu imagen de ausencia ,
para crear una estrofa vacía,
que sea tu raíz
y la huella de lo eterno que anduve.


Manuel M. Barcia

domingo, 28 de febrero de 2010


LAS LUCES PROHIBIDAS



Fui testigo sin voz
del miedo en las heridas

Un voyeur del silencio
donde el viento hace suyas
las nubes que reflejan en suspenso
los abrazos de abril
mientras todo en el cielo se anestesia

Menos los sueños,
que vuelan desde el fondo
con sentido de culpa en mi arrogancia

al despertar la bruma
en la sombra de las luces prohibidas.



Manuel M. Barcia

EL ECO DEL SILENCIO



Se asoma de puntillas el silencio...

¿Quién late en su mirada?
¿Quién se esconde detrás de lo que sueño?

El eco de sus pasos
suena como un adiós
que sin la soledad no reverbera

y es ojo de la luz cuando no existe.


Manuel M. Barcia

EXTINCIONES



Cuando el fuego devora tus entrañas
ríes, lloras, y llueves;
y ardes bajo mí
como vientre abrasado por la luz

para sobrevivir a los delirios
que nos atan a nuestra condición
de animales en celo

y ser sólo un cadáver
que yace en las hogueras de los lobos
cuando aulla la calma.



Manuel M. Barcia

sábado, 27 de febrero de 2010


¿ACASO HEMOS VIVIDO?...



Se dice de las almas,
que cuando se separan de los cuerpos
caminan al encuentro del amor
con sueños de ilusión irremplazable

¿Sería en nosotros la pasión?
¿acaso hemos vivido?...

En el lienzo del cosmos estrellado
¿serán ya mi destino esas dos luces
que fluctúan gemelas?

Un ángel de la sed, bajo la lluvia,
nos guía eternamente para amarnos

Y en alas del silencio
te escribo una canción desesperada
con versos de Neruda

para decirte: "Te amo".



Manuel M. Barcia

MISTERIOS DE TI



Hay misterios de ti
aún sin explorar

Eres la selva virgen de mis sueños,
y a tu enigma me entrego.



Manuel M. Barcia

ESPEJOS SIN CRISTAL



Aún giran los relojes
el tiempo inmemorial que se detiene
soñando las esperas

No debiste poner despertador
al fuego derretido en los volcanes
que vomitan ceniza
recorriendo el abismo interminable

El humo es el vientre de tu cuerpo,
simulando que llegas
de la luz de un espejo sin cristal

...y tu imagen me quema.



Manuel M. Barcia

SIMBIOSIS DE MUJER



Eres marea,
simbiosis de mujer.
Agua y lujuria



Manuel M. Barcia

viernes, 26 de febrero de 2010


LA SOMBRA DE LOS ACANTILADOS



Las olas que navegan los furores
se muestran impasibles
ante el ojo vigía
del cíclope asentado en las alturas
que señala la noche sin estrellas
reflejando la luz de su mirada
en busca de horizontes más lejanos
que alerten a los nautas del suicidio
cuando la piedra y el agua se orillan

Los párpados del faro
restallan todavía las heridas
de las luces que fueron los látigos de nadie
al sur de los acantilados fríos
que ahogaron el regreso con tributo de sed
en las calamidades del naufragio

Y las rosas coronan
el triste aniversario en que morían
los sueños de los hombres de la mar,
meciéndose de luto sin el llanto
de tordas gaviotas que pescan flores blancas

Aunque sea incunable
la vida que suplanta esta marea
en la patria ensangrentada de azul
por la sombra de los acantilados.



Manuel M. Barcia

SOÑADA EN APOGEOS



De progenie lasciva
y remanso febril
suspira en el silencio
el placer que se borra
furtivo
tras la ausencia
del deseo que existe
en la magia sin dueño
cuando llega el presente
tenaz
y destructivo
con sangre desatada
hasta el hundimiento
tangible
y al desnudo
mientras mengua el poder
y la boa se queda
como exigua serpinte
soñada en apogeos
ahora inalcanzables

La huida
es una excusa
del hombre
aniquilado

Y un reptil
su estructura
caída con deshonra
cuando el coito no tiene
soporte profiláctico en la herida.



Manuel M. Barcia

jueves, 25 de febrero de 2010