
lunes, 29 de junio de 2009
GRACIAS POR EL FUEGO
*
Hoy el fuego atraviesa la muerte con sus sombras heridas en mi llanto, olvidando que fue embrujo, en el que amaron mis pensamientos la imagen de los sueños y sus llamas infinitas en la noche de los tiempos.
Está dispuesto el humo y no hay palabras en la nieve de este olvido.
Ahora el fuego duerme en su oscura materia de ceniza, y se apaga más allá del silencio que lo extingue en su lecho vacío.
Manuel M. Barcia
Hoy el fuego atraviesa la muerte con sus sombras heridas en mi llanto, olvidando que fue embrujo, en el que amaron mis pensamientos la imagen de los sueños y sus llamas infinitas en la noche de los tiempos.
Está dispuesto el humo y no hay palabras en la nieve de este olvido.
Ahora el fuego duerme en su oscura materia de ceniza, y se apaga más allá del silencio que lo extingue en su lecho vacío.
Manuel M. Barcia
EN LA PENUMBRA DEL SEXTO SENTIDO
*
Casi he olvidado tu aroma,
incluso tu olor...
y el rutinario eco de tus pasos
en la periferia de mis recuerdos,
más allá de las urgencias del alma,
por qué sola te quedas sin lo amado
mientras busco en las colmenas tus besos,
en la jalea real,
posándome y hundiéndome en tu boca,
entre las ficciones de la realidad.
Y ahora reinas como espléndida abeja,
con la brisa de un suave aleteo
que toma su color, a veces gris o azul,
según la soledad de la memoria.
Por eso cuando vuelvas,
y quizá sea algún día,
te averigües algo metafísica
en la penumbra del sexto sentido,
que no tiene doctrinas ni exigencias,
tan sólo un aire mágico de irrealidad.
Manuel M. Barcia
Casi he olvidado tu aroma,
incluso tu olor...
y el rutinario eco de tus pasos
en la periferia de mis recuerdos,
más allá de las urgencias del alma,
por qué sola te quedas sin lo amado
mientras busco en las colmenas tus besos,
en la jalea real,
posándome y hundiéndome en tu boca,
entre las ficciones de la realidad.
Y ahora reinas como espléndida abeja,
con la brisa de un suave aleteo
que toma su color, a veces gris o azul,
según la soledad de la memoria.
Por eso cuando vuelvas,
y quizá sea algún día,
te averigües algo metafísica
en la penumbra del sexto sentido,
que no tiene doctrinas ni exigencias,
tan sólo un aire mágico de irrealidad.
Manuel M. Barcia
domingo, 28 de junio de 2009
sábado, 27 de junio de 2009
ME PERSIGUE TU SOMBRA
*
Me persigue tu sombra,
reflejando en mí la luz
de un sueño sin materia,
que es señal del deseo,
con voces de los dos y confidencias,
palabras que te nombran
desgranandote en sílabas calladas,
susurros de la entrega silenciosa
que la piel reverbera
cuando lates pasión y me acaricias,
donde todo es posible entre nosotros,
sellando la existencia
con tu imagen desnuda.
Y cuando el sol nos aquieta,
bajo las sábanas...
me persigue tu sombra.
Manuel M. Barcia
Me persigue tu sombra,
reflejando en mí la luz
de un sueño sin materia,
que es señal del deseo,
con voces de los dos y confidencias,
palabras que te nombran
desgranandote en sílabas calladas,
susurros de la entrega silenciosa
que la piel reverbera
cuando lates pasión y me acaricias,
donde todo es posible entre nosotros,
sellando la existencia
con tu imagen desnuda.
Y cuando el sol nos aquieta,
bajo las sábanas...
me persigue tu sombra.
Manuel M. Barcia
viernes, 26 de junio de 2009
SÉ VIENTRE DE LA NOCHE
*
¡Qué sería la sed que nos abraza
si cuando despertemos
no se mezclan tus sueños y los míos!
Debe de haber algún lugar extraño
donde la libertad de los amantes
respire luz de luna
Ven y acerca tu piel hasta mi sombra,
abrasa con el fuego de tus labios
el jugo que fermenta en nuestras aguas,
desde la sonrísa del alma
hasta el pozo de tu boca
Sé vientre de la noche,
designio de la luz en mi destino,
caminante y desnuda,
Sé misterio y enigma sin memoria.
Manuel M. Barcia
¡Qué sería la sed que nos abraza
si cuando despertemos
no se mezclan tus sueños y los míos!
Debe de haber algún lugar extraño
donde la libertad de los amantes
respire luz de luna
Ven y acerca tu piel hasta mi sombra,
abrasa con el fuego de tus labios
el jugo que fermenta en nuestras aguas,
desde la sonrísa del alma
hasta el pozo de tu boca
Sé vientre de la noche,
designio de la luz en mi destino,
caminante y desnuda,
Sé misterio y enigma sin memoria.
Manuel M. Barcia
jueves, 25 de junio de 2009
EXPIRAN LOS VERSOS
*
Mi palabra no cabe
en ecos repetidos que se fueron
En su mudez,
quedan abandonados
los signos que me unen al olvido
en la imagen del sueño que no tengo
Se va la soledad hacia el ocaso,
mi tiempo de razones se deshace
en sílabas perdidas
que buscan en la aurora del silencio
su origen ilusorio de quimeras
Quizás esta quietud entre la bruma
que tiene la apariencia de un paisaje
dormido para siempre en su nostalgia,
sea sólo la luz que me reclama
allí donde se esconden las creencias,
memoria sin amor que me condena
a escribir los recuerdos de la nada
en sombras que preceden al vacío
cuando expiran los versos.
Manuel M. Barcia
Mi palabra no cabe
en ecos repetidos que se fueron
En su mudez,
quedan abandonados
los signos que me unen al olvido
en la imagen del sueño que no tengo
Se va la soledad hacia el ocaso,
mi tiempo de razones se deshace
en sílabas perdidas
que buscan en la aurora del silencio
su origen ilusorio de quimeras
Quizás esta quietud entre la bruma
que tiene la apariencia de un paisaje
dormido para siempre en su nostalgia,
sea sólo la luz que me reclama
allí donde se esconden las creencias,
memoria sin amor que me condena
a escribir los recuerdos de la nada
en sombras que preceden al vacío
cuando expiran los versos.
Manuel M. Barcia
miércoles, 24 de junio de 2009
VOCES EN CAUTIVIDAD
*
¿Por qué pasan de largo los poemas?...
No sabemos quién dicta las palabras
que enmudece el lenguaje de los solos
Las voces herederas de la ausencia
no pueden ir más lejos
con el peso lastrado de su sombra
Nada queda por decir...
si ya todo es silencio
ocupando el espacio de un poeta.
Manuel M. Barcia
¿Por qué pasan de largo los poemas?...
No sabemos quién dicta las palabras
que enmudece el lenguaje de los solos
Las voces herederas de la ausencia
no pueden ir más lejos
con el peso lastrado de su sombra
Nada queda por decir...
si ya todo es silencio
ocupando el espacio de un poeta.
Manuel M. Barcia
lunes, 22 de junio de 2009
POR ESO MI SILENCIO
*
Hay un mundo vacío
al que he de ausentarme
para estar en su quietud,
para sentarme un poco
en su imagen callada
que parece frontera de la muerte,
sin embargo,
al trasmundo,
el corazón tiene dos puertas,
por eso mi silencio,
la búsqueda a la vez de interferencias
de música ignorada
si suena una canción sobre nosotros,
por eso sé también que no es inútil
domir al infinito en mis sueños
con palabras escritas en la niebla.
Manuel M. Barcia
Hay un mundo vacío
al que he de ausentarme
para estar en su quietud,
para sentarme un poco
en su imagen callada
que parece frontera de la muerte,
sin embargo,
al trasmundo,
el corazón tiene dos puertas,
por eso mi silencio,
la búsqueda a la vez de interferencias
de música ignorada
si suena una canción sobre nosotros,
por eso sé también que no es inútil
domir al infinito en mis sueños
con palabras escritas en la niebla.
Manuel M. Barcia
domingo, 21 de junio de 2009
OSCURECE AL ALBA
*
La imagen de la sombra
desvanece los límites del sueño,
exiliado de mí, y taciturno;
subiéndome despacio,
con el lastre viajero del silencio
que remueve recuerdos,
como si fuese ciego,
o como una luz ya desgastada
que rinde amaneceres
para evitar que caiga.
Manuel M. Barcia.
La imagen de la sombra
desvanece los límites del sueño,
exiliado de mí, y taciturno;
subiéndome despacio,
con el lastre viajero del silencio
que remueve recuerdos,
como si fuese ciego,
o como una luz ya desgastada
que rinde amaneceres
para evitar que caiga.
Manuel M. Barcia.
sábado, 20 de junio de 2009
viernes, 19 de junio de 2009
ESCRIBO Y SUEÑO
*
Entorno la mirada
y en la piel de tu imagen
ascienden a la cima
los instantes secretos
robados por la sombra
que ahora es luz en tu vientre
Cosido a mi memoria
hilvano los recuerdos que he amado
mientras escribo y sueño.
Manuel M. Barcia
Entorno la mirada
y en la piel de tu imagen
ascienden a la cima
los instantes secretos
robados por la sombra
que ahora es luz en tu vientre
Cosido a mi memoria
hilvano los recuerdos que he amado
mientras escribo y sueño.
Manuel M. Barcia
jueves, 18 de junio de 2009
ADIÓS A LA ÉPOCA DEL SUEÑO
*
Tú sabrías pronunciar la eternidad
en los sonoros ecos de la noche
donde todo se llena de nostalgia
cuando es vaho el espejo que no habla.
Tú, telón que desciende,
memoria de la ausencia
que en tiempo inmemorial siempre se esconde
refugiando a las almas en su sombra,
entre esa oscuridad
donde yo soy amante del olvido.
Caída la emoción
que fue lugar de huida
no sé cual es mi sitio,
tampoco sé muy bien si amanezco
o si es la soledad a quien espero.
Cambia la realidad,
Yo dormía en la vida, yo soñaba
en torno a mí mismo,
como un sucida insomne
en la densa materia del silencio
que a ti me conducía desde adentro.
Sin embargo vislumbro atardeceres,
despidiendo la época del sueño...
Manuel M. Barcia
Tú sabrías pronunciar la eternidad
en los sonoros ecos de la noche
donde todo se llena de nostalgia
cuando es vaho el espejo que no habla.
Tú, telón que desciende,
memoria de la ausencia
que en tiempo inmemorial siempre se esconde
refugiando a las almas en su sombra,
entre esa oscuridad
donde yo soy amante del olvido.
Caída la emoción
que fue lugar de huida
no sé cual es mi sitio,
tampoco sé muy bien si amanezco
o si es la soledad a quien espero.
Cambia la realidad,
Yo dormía en la vida, yo soñaba
en torno a mí mismo,
como un sucida insomne
en la densa materia del silencio
que a ti me conducía desde adentro.
Sin embargo vislumbro atardeceres,
despidiendo la época del sueño...
Manuel M. Barcia
ASÍ NUESTRO SILENCIO
*
A veces, el silencio es la peor mentira.
Unamuno
Pareces en la ausencia
cuando grita tu cuerpo
el íntimo secreto
poblado de nosotros
Por eso te poseo
cercado por la sombra
que nos mira
en su inútil encierro
Así nuestro silencio,
solos, tú y yo.
Manuel M. Barcia
A veces, el silencio es la peor mentira.
Unamuno
Pareces en la ausencia
cuando grita tu cuerpo
el íntimo secreto
poblado de nosotros
Por eso te poseo
cercado por la sombra
que nos mira
en su inútil encierro
Así nuestro silencio,
solos, tú y yo.
Manuel M. Barcia
miércoles, 17 de junio de 2009
EL HECHIZO DE UNA BRUJA PRODIGIOSA
*
Me alejas de nostalgias de otra vida
batiendo mi tristeza
en alas del silencio
No es culpa de la magia esta indolencia
que desata los nudos del misterio
Lo que miro es presagio del olvido,
la herencia de un pasado irremediable
borrado de la huellas del destino
Sin embargo,
te adentras secretísima , y me rozas,
conjuras con sigilo mi desorden,
incapaz de despertarse del sueño
tan lleno de retratos y secretos
Me llega tu lenguaje más cercano
cuando imitas la voz del Ave Fénix
alzándome entre brasas
de un mundo de ceniza
Y azotas con tu látigo de sombras
los turbios pensamientos de la bruma
a cambio de la luz que ya no cabe
en tu hechizo de bruja prodigiosa
cuando es viento la paz y piedra el tiempo.
Manuel M. Barcia
Me alejas de nostalgias de otra vida
batiendo mi tristeza
en alas del silencio
No es culpa de la magia esta indolencia
que desata los nudos del misterio
Lo que miro es presagio del olvido,
la herencia de un pasado irremediable
borrado de la huellas del destino
Sin embargo,
te adentras secretísima , y me rozas,
conjuras con sigilo mi desorden,
incapaz de despertarse del sueño
tan lleno de retratos y secretos
Me llega tu lenguaje más cercano
cuando imitas la voz del Ave Fénix
alzándome entre brasas
de un mundo de ceniza
Y azotas con tu látigo de sombras
los turbios pensamientos de la bruma
a cambio de la luz que ya no cabe
en tu hechizo de bruja prodigiosa
cuando es viento la paz y piedra el tiempo.
Manuel M. Barcia
martes, 16 de junio de 2009
lunes, 15 de junio de 2009
EN TU CENTRO DIVINO DE ODALISCA
*
Se mueve tu cintura enloquecida
donde el tiempo no corre. Gira, vuela
el deseo de nuevo en tu silueta,
los vientos se despiertan invisibles
adentro de tu viente sin saberlo,
fluyendo en libertad signos de fuego.
Raíz de amor alzado,
tu mística creciente, ríos de piel
ciegamente anegados sin derecho a desbordar.
Y sólo sobrevive algún vestigio
de un aullido en la humedad,
cuando gime el silencio
en solemne crepúsculo de oración
que es himno en tu mezquita
bajo un techo de paz y rico en preces,
cuando danza tu cuerpo
con temblores insólitos del alma
y crece la pasión y sus furores
en tu centro divino de Odalisca.
Manuel M. Barcia
Se mueve tu cintura enloquecida
donde el tiempo no corre. Gira, vuela
el deseo de nuevo en tu silueta,
los vientos se despiertan invisibles
adentro de tu viente sin saberlo,
fluyendo en libertad signos de fuego.
Raíz de amor alzado,
tu mística creciente, ríos de piel
ciegamente anegados sin derecho a desbordar.
Y sólo sobrevive algún vestigio
de un aullido en la humedad,
cuando gime el silencio
en solemne crepúsculo de oración
que es himno en tu mezquita
bajo un techo de paz y rico en preces,
cuando danza tu cuerpo
con temblores insólitos del alma
y crece la pasión y sus furores
en tu centro divino de Odalisca.
Manuel M. Barcia
ESPOSADO AL ORÁCULO DEL MIEDO
*
He llamado a las puertas del misterio,
para invocar al grito del silencio
que mantiene cautiva entre sus sombras
la respuesta de todas las preguntas.
He labrado los tiempos de inconsciencia
con manos migratorias de lo eterno
que nunca modelaron realidades.
He sembrado raíces de mi orgullo
que al sol ensombrecía con la duda,
cuando eran delirios ignorados
aquello que miraba la esperanza.
He contemplado los cielos que lloran,
contándome al oído sus verdades,
hablándome de un dios allí perdido
que mezcla lo divino con lo humano,
y sueña lo evidente cada noche
con luces abatidas en penumbra.
Escéptico en la imagen del futuro
me acuesto en el crepúsculo que existe,
y admito mi vivencia interrogante
esposado al oráculo del miedo.
Manuel M. Barcia.
He llamado a las puertas del misterio,
para invocar al grito del silencio
que mantiene cautiva entre sus sombras
la respuesta de todas las preguntas.
He labrado los tiempos de inconsciencia
con manos migratorias de lo eterno
que nunca modelaron realidades.
He sembrado raíces de mi orgullo
que al sol ensombrecía con la duda,
cuando eran delirios ignorados
aquello que miraba la esperanza.
He contemplado los cielos que lloran,
contándome al oído sus verdades,
hablándome de un dios allí perdido
que mezcla lo divino con lo humano,
y sueña lo evidente cada noche
con luces abatidas en penumbra.
Escéptico en la imagen del futuro
me acuesto en el crepúsculo que existe,
y admito mi vivencia interrogante
esposado al oráculo del miedo.
Manuel M. Barcia.
sábado, 13 de junio de 2009
SIN QUE YO SEPA POR QUÉ
*
Soñar es un fluido
de luz en las tinieblas,
en las rutas oscuras prisionera.
La sombra que conduce
al ser en el no ser de lo que somos,
mientras la noche escucha
cada grito sin voz de mi conciencia
sin que yo sepa por qué.
Manuel M. Barcia
Soñar es un fluido
de luz en las tinieblas,
en las rutas oscuras prisionera.
La sombra que conduce
al ser en el no ser de lo que somos,
mientras la noche escucha
cada grito sin voz de mi conciencia
sin que yo sepa por qué.
Manuel M. Barcia
viernes, 12 de junio de 2009
DELIRIOS DE HUMO
*
Busco en lo primitivo los símbolos
que reflejan los ritos de las almas salvajes
con ecos del trasmundo en que se apresan.
Desciendo hasta el pasado que no existe,
contemplo su altivez entre ruinas,
tan lejos de la gloria en que se pudre
el augurio del tiempo ya extinguido.
Destierro a su frontera sin cristales
al fulgor y su sombra,
para cerrar la noche en su memoria
y honrar tras el espejo a los recuerdos,
mientras duermen los sueños
en la patria furtiva de la nada.
Pero no hay más que rostros invisibles
que observan en sus males
los cultos legendarios del ruego a lo imposible.
Se cierne el laberinto en que me encuentro
de espaldas al futuro.
Quizá fuera su luz negrura,
o miedo,
y es humo este delirio que alimenta
la voz de unas palabras confundidas.
Manuel M. Barcia
Busco en lo primitivo los símbolos
que reflejan los ritos de las almas salvajes
con ecos del trasmundo en que se apresan.
Desciendo hasta el pasado que no existe,
contemplo su altivez entre ruinas,
tan lejos de la gloria en que se pudre
el augurio del tiempo ya extinguido.
Destierro a su frontera sin cristales
al fulgor y su sombra,
para cerrar la noche en su memoria
y honrar tras el espejo a los recuerdos,
mientras duermen los sueños
en la patria furtiva de la nada.
Pero no hay más que rostros invisibles
que observan en sus males
los cultos legendarios del ruego a lo imposible.
Se cierne el laberinto en que me encuentro
de espaldas al futuro.
Quizá fuera su luz negrura,
o miedo,
y es humo este delirio que alimenta
la voz de unas palabras confundidas.
Manuel M. Barcia
LOS ÓRGANOS DE LOS SENTIDOS
*
Se cierra
la frontera del sueño
y despierta el silencio.
Regreso yo también de su espesura
cuando la noche se ahoga,
y en su orilla respiro
abstractas sensaciones.
Manuel M. Barcia
Se cierra
la frontera del sueño
y despierta el silencio.
Regreso yo también de su espesura
cuando la noche se ahoga,
y en su orilla respiro
abstractas sensaciones.
Manuel M. Barcia
jueves, 11 de junio de 2009
SIN PULSIÓN
*
Sin pulsión se cimenta la paz en los caídos,
en la huida sorda o el sueño sin retorno.
Dioses que alimentan la noche,
lo invisible del alma
y la certeza del exilio,
un triste corazón encarcelado
sepera su feliz desprendimiento.
Manuel M. Barcia
Sin pulsión se cimenta la paz en los caídos,
en la huida sorda o el sueño sin retorno.
Dioses que alimentan la noche,
lo invisible del alma
y la certeza del exilio,
un triste corazón encarcelado
sepera su feliz desprendimiento.
Manuel M. Barcia
MIRO Y ESPERO
*
Antes de mí
no tengo celos
Pablo Neruda
Fue al principio frontera del pecado
la dicha estremecida en las cenizas
hasta llegar al fuego que no somos.
Sabemos de las huellas intangibles
por el paso del tiempo
que fluye en soledad al mediodía
y cruza la amplitud del ígneo espectro
que ya nunca es materia de los sueños.
Ahora miro y espero.
Y el humo es sólo humo
y nada le precede,
ahora el mundo está ciego,
piel y carne de la luz
en mi destino. Vago.
Y no despierta nunca,
es sólo un tatuaje
grabado con aliento del dios Eros,
cuando el miedo se mece
frente al lento fulgor de mis recuerdos.
Manuel M. Barcia.
Antes de mí
no tengo celos
Pablo Neruda
Fue al principio frontera del pecado
la dicha estremecida en las cenizas
hasta llegar al fuego que no somos.
Sabemos de las huellas intangibles
por el paso del tiempo
que fluye en soledad al mediodía
y cruza la amplitud del ígneo espectro
que ya nunca es materia de los sueños.
Ahora miro y espero.
Y el humo es sólo humo
y nada le precede,
ahora el mundo está ciego,
piel y carne de la luz
en mi destino. Vago.
Y no despierta nunca,
es sólo un tatuaje
grabado con aliento del dios Eros,
cuando el miedo se mece
frente al lento fulgor de mis recuerdos.
Manuel M. Barcia.
miércoles, 10 de junio de 2009
PENSABA EN TI
*
Pensaba en ti, tal vez en ti conmigo,
para extraer la duda de la imagen
que aún queda en la memoria de nosotros.
Nada, ni una palabra, ni la verdad
con su lengua lastrada de silencio,
ni el rugido de la noche en el dolor,
impedirán los sueños de los días
que duermen al amparo de otro tiempo.
No haré sino pensarte como un grito
que amenaza explorar todas las sombras
de la luz que renuncia a su morada
por dejar que su canto se una al cielo.
Y no pacto en la música el reclamo
de un acorde que venga en nuestro auxilio
acallando los sones de las voces
que aún respiran amor en mi deseo.
Manuel M. Barcia
Pensaba en ti, tal vez en ti conmigo,
para extraer la duda de la imagen
que aún queda en la memoria de nosotros.
Nada, ni una palabra, ni la verdad
con su lengua lastrada de silencio,
ni el rugido de la noche en el dolor,
impedirán los sueños de los días
que duermen al amparo de otro tiempo.
No haré sino pensarte como un grito
que amenaza explorar todas las sombras
de la luz que renuncia a su morada
por dejar que su canto se una al cielo.
Y no pacto en la música el reclamo
de un acorde que venga en nuestro auxilio
acallando los sones de las voces
que aún respiran amor en mi deseo.
Manuel M. Barcia
VESTIGIOS DE IMPOSIBLE
*
Extiendes los vestigios
de Venus descendido con heridas
y me invitas a volar
en medio de tus alas silenciosas,
esperando ser sólo nuestra albura
y el enigma de un ángel imposible
en mí desorientado.
Manuel M. Barcia
Extiendes los vestigios
de Venus descendido con heridas
y me invitas a volar
en medio de tus alas silenciosas,
esperando ser sólo nuestra albura
y el enigma de un ángel imposible
en mí desorientado.
Manuel M. Barcia
martes, 9 de junio de 2009
EN SÁBANAS DESIERTAS
*
En sábanas desiertas
me entregué ciegamente a mi destino
mientras la luz dormita en tu sombra
Sueños de ti me apartan de una vida
que siempre fue la tuya
buscando lo esperado que no llega
No sabemos quién manda en las razones
del tiempo que se aleja imperdurable
No son los territorios de la ausencia
quienes giran solsticios en las sombras
y el lugar que nos toca
En cada noche crece un vocerío
donde el sueño termina, desandando el camino
que escucha amaneceres de silencio
Y sin embargo,
aún puedo oír tu nombre
en otros despertares musicales
que grita interminable mi memoria.
Manuel M. Barcia
En sábanas desiertas
me entregué ciegamente a mi destino
mientras la luz dormita en tu sombra
Sueños de ti me apartan de una vida
que siempre fue la tuya
buscando lo esperado que no llega
No sabemos quién manda en las razones
del tiempo que se aleja imperdurable
No son los territorios de la ausencia
quienes giran solsticios en las sombras
y el lugar que nos toca
En cada noche crece un vocerío
donde el sueño termina, desandando el camino
que escucha amaneceres de silencio
Y sin embargo,
aún puedo oír tu nombre
en otros despertares musicales
que grita interminable mi memoria.
Manuel M. Barcia
lunes, 8 de junio de 2009
domingo, 7 de junio de 2009
LA EDAD DE LO INVISIBLE
*
Eres agua y arcilla en las heridas
que duelen tras el paso de mis sueños
por el lecho sombrío del olvido.
No es un acto mesiánico crearte.
Sigues siendo teoría en la materia,
eso dictan las leyes ajenas al espacio
del tiempo que no somos,
que imagina y modela la luz en otra forma,
extendiendo a mi lado la memoria
heredada de aventuras que fueron.
Y ahora te recreo en lo intangible,
te acaricio despacio,
amasando tu carne entre miedo y cortejo,
para saber que existes
de las manos de un dios que te origina
y muere en el presente de tu sombra
proclamando la edad de lo invisible.
Manuel M. Barcia
Eres agua y arcilla en las heridas
que duelen tras el paso de mis sueños
por el lecho sombrío del olvido.
No es un acto mesiánico crearte.
Sigues siendo teoría en la materia,
eso dictan las leyes ajenas al espacio
del tiempo que no somos,
que imagina y modela la luz en otra forma,
extendiendo a mi lado la memoria
heredada de aventuras que fueron.
Y ahora te recreo en lo intangible,
te acaricio despacio,
amasando tu carne entre miedo y cortejo,
para saber que existes
de las manos de un dios que te origina
y muere en el presente de tu sombra
proclamando la edad de lo invisible.
Manuel M. Barcia
sábado, 6 de junio de 2009
AL BORDE DE LA VIDA
*
Hay un niño vencido por el sueño,
condenado a ser hombre que contempla
un futuro de agónica sentencia.
Invoca a los dioses en silencio,
con los ojos cerrados,
inmóvil, con lágrimas derramadas
por cauces de dolor al desbordarse.
Nadie acude en su ayuda,
los gritos de la noche no se calman
y andan sueltos sin control.
Y busca todavía lo imposible,
a la sombra que es luz en su sustento,
para que huya,
para que nazca al fin sin darse cuenta,
tan sólo necesita
su vida en la mirada de otros seres.
Manuel M. Barcia
Hay un niño vencido por el sueño,
condenado a ser hombre que contempla
un futuro de agónica sentencia.
Invoca a los dioses en silencio,
con los ojos cerrados,
inmóvil, con lágrimas derramadas
por cauces de dolor al desbordarse.
Nadie acude en su ayuda,
los gritos de la noche no se calman
y andan sueltos sin control.
Y busca todavía lo imposible,
a la sombra que es luz en su sustento,
para que huya,
para que nazca al fin sin darse cuenta,
tan sólo necesita
su vida en la mirada de otros seres.
Manuel M. Barcia
DESEO
*
Dubitando,
esta sombra que cae sobre nosotros
sin saber dónde echar raíces,
ese desplome de luz,
o tú patrocinando su centro inabarcable.
Manuel M. Barcia
Dubitando,
esta sombra que cae sobre nosotros
sin saber dónde echar raíces,
ese desplome de luz,
o tú patrocinando su centro inabarcable.
Manuel M. Barcia
viernes, 5 de junio de 2009
jueves, 4 de junio de 2009
LOS OJOS INVISIBLES DE DA VINCI
*
Los ojos invisibles de Da Vinci
miraron tras la umbría de la noche
las señales del código secreto
que existen más allá de los enigmas.
Los signos del misterio
duermen, sueñan, se esconden
en música callada,
melódicos instantes
de claves orquestales
en alas del silencio.
Manuel M. Barcia
Los ojos invisibles de Da Vinci
miraron tras la umbría de la noche
las señales del código secreto
que existen más allá de los enigmas.
Los signos del misterio
duermen, sueñan, se esconden
en música callada,
melódicos instantes
de claves orquestales
en alas del silencio.
Manuel M. Barcia
lunes, 1 de junio de 2009
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