martes, 27 de octubre de 2009
AL MORIR NUNCA JAMÁS
Volar
o ser niño perdido en un cometa
resulta fácil.
Basta con imaginar
las luces que dormitan en los sueños,
convivir con piratas y sirenas,
o jugar entre seres fantásticos
durante la eternidad.
Pero ser Peter Pan en un poema
se me antoja imposible.
Es preciso explicar
por qué crecen desiertos esteparios
cuando Garfio y el hada Campanilla
se alejan para siempre de mis versos
al morir Nunca Jamás
y no encuentro palabras...
Manuel M. Barcia
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