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De repente, huí...
bebiendo de la sed ardores desolados,
de tu púbis la unción,
oasis del desierto que me aleja,
libertad sin remedio,
yo que siempre te amé tiranizadamente.
Manuel M. Barcia
El mendigo
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Cómo ya es sequedad y temblor, una cuña de mugre
consolida la cicatriz eterna en su faz de atlante, cuando
los ojos se detienen en un punto retorna ...
Hace 3 horas
4 comentarios:
Vaya forma de amar... y de huir.
Besos
"libertad sin remedio" o
libertad sin opción ?
Ya ves, de copi y pega.
Un beso.
No hay opciones intermedias en el acto del amor, Daltvila, esclavitud o huida.
Gracias por tus palabras.
Un abrazo.
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