
martes, 30 de diciembre de 2008
LA EDAD DE LAS ESTATUAS
*
Se sienta la emoción
-que fue brújula y sueño-
en la sombra de vigilia del bronce
adánica, desnuda, como el deseo estéril
que lleva y trae la luz en el silencio
...y agoniza en la edad de las estatuas.
Manuel M. Barcia
Se sienta la emoción
-que fue brújula y sueño-
en la sombra de vigilia del bronce
adánica, desnuda, como el deseo estéril
que lleva y trae la luz en el silencio
...y agoniza en la edad de las estatuas.
Manuel M. Barcia
domingo, 28 de diciembre de 2008
LAZOS DE QUIETUD
*
Me asaltaba tu sombra como una enredadera
lamiendo las heridas en sí misma.
Te he encontrado a la vuelta de la nada
donde el tiempo se abraza a la soledad.
Estabas como entonces,
pero usada ya, sin fuerza en tu llama,
y con la mirada rota de los abandonados
mientras mudan los ardores de lugar.
Y sigues sin saber porque anochece,
y, luego, sólo piel desorientada
donde habitan las almas separadas.
Por eso no eres mía,
porque estás en el centro de lo eterno,
tumbada en su infinito
cuando el viento nos alza, o te asola,
y eres lejanía que se fuga
como un eco de luz en movimiento
entre lazos de quietud.
Manuel M. Barcia
Me asaltaba tu sombra como una enredadera
lamiendo las heridas en sí misma.
Te he encontrado a la vuelta de la nada
donde el tiempo se abraza a la soledad.
Estabas como entonces,
pero usada ya, sin fuerza en tu llama,
y con la mirada rota de los abandonados
mientras mudan los ardores de lugar.
Y sigues sin saber porque anochece,
y, luego, sólo piel desorientada
donde habitan las almas separadas.
Por eso no eres mía,
porque estás en el centro de lo eterno,
tumbada en su infinito
cuando el viento nos alza, o te asola,
y eres lejanía que se fuga
como un eco de luz en movimiento
entre lazos de quietud.
Manuel M. Barcia
viernes, 26 de diciembre de 2008
VÍSPERA DEL MIEDO
*
Pasan los instantes en raíles de memoria.
Pasan los días repetidos con sueños diferentes envueltos en olvido.
Pasa despacio el silencio. La quietud se fecunda sin cesar. No recuerdo el rumor del mar y el temblor de su sombra; algo cósmico me atrapa a esperanzas sin sonido en los ojos abiertos de la muerte.
Nadie ha visto los avernos encendidos bajo el sol, ni al trasluz sus oquedades.
Festivo es el espanto en la matriz del frío, y lentos sus abrazos hendidos en presagios de nieve.
Sin embargo, aquí permanezco, sentado al borde de la noche, viviendo la insistencia del tiempo memorable cuando la luz acaba.
Y en la víspera del miedo, entono un alarido, tumbado bocarriba, a unos pasos de la luna que despierta su blancura impenetrable.
Manuel M. Barcia
Pasan los instantes en raíles de memoria.
Pasan los días repetidos con sueños diferentes envueltos en olvido.
Pasa despacio el silencio. La quietud se fecunda sin cesar. No recuerdo el rumor del mar y el temblor de su sombra; algo cósmico me atrapa a esperanzas sin sonido en los ojos abiertos de la muerte.
Nadie ha visto los avernos encendidos bajo el sol, ni al trasluz sus oquedades.
Festivo es el espanto en la matriz del frío, y lentos sus abrazos hendidos en presagios de nieve.
Sin embargo, aquí permanezco, sentado al borde de la noche, viviendo la insistencia del tiempo memorable cuando la luz acaba.
Y en la víspera del miedo, entono un alarido, tumbado bocarriba, a unos pasos de la luna que despierta su blancura impenetrable.
Manuel M. Barcia
BODAS DE ÉTER
*
Te contemplo en la luz de la derrota,
soñando en tus reflejos
la silueta de sombra disipada
que aún queda en la retina de lo amado.
Estoy al otro lado,
asido al misterio de la imagen,
intentando atrapar en lo inasible
las escenas insomnes que se fueron
a donde van los sueños.
Tú te aferras al deseo,
tan sólo por vencer su tiranía
con las leyes que dictan libertades.
Entonces te quedas sola; perdida
en un mundo preñado de promesas,
y en torno a las raíces que lo pare
das fruto en su vacío.
Y yo persigo el eco de tu alma
sin saber muy bien a dónde
pero fiel al espejismo que toco.
No sé cuando viniste,
no recuerdo el origen de tu nombre,
olvidado en las páginas del tiempo
con un código de dudas sin clave,
pero queda adormecido en la intuición
un leve resplandor de mi locura,
y las caricias en tu cuerpo abstracto
en las bodas de éter que celebro.
Manuel M. Barcia
Te contemplo en la luz de la derrota,
soñando en tus reflejos
la silueta de sombra disipada
que aún queda en la retina de lo amado.
Estoy al otro lado,
asido al misterio de la imagen,
intentando atrapar en lo inasible
las escenas insomnes que se fueron
a donde van los sueños.
Tú te aferras al deseo,
tan sólo por vencer su tiranía
con las leyes que dictan libertades.
Entonces te quedas sola; perdida
en un mundo preñado de promesas,
y en torno a las raíces que lo pare
das fruto en su vacío.
Y yo persigo el eco de tu alma
sin saber muy bien a dónde
pero fiel al espejismo que toco.
No sé cuando viniste,
no recuerdo el origen de tu nombre,
olvidado en las páginas del tiempo
con un código de dudas sin clave,
pero queda adormecido en la intuición
un leve resplandor de mi locura,
y las caricias en tu cuerpo abstracto
en las bodas de éter que celebro.
Manuel M. Barcia
jueves, 25 de diciembre de 2008
INSACIABLES
*
Un deseo enfermizo de apresar lo huído
ése que nos atrapa
en sus latidos con alas en la piel
volando a cualquier hora
en tiempos que no existen
o que siempre sucede aunque te alejes
siguiendo el porvenir de otro misterio
que rija nuestros actos
que es fin para sus fines,
sin ser testigo ni forma en la pulsión,
tan sólo su materia en lejanía
Este soborno alzado a la esperanza
es la danza recíproca del miedo
que baila en su espejismo
cuando sólo refleja la culpa su impotencia
Y nos convierte en sueño,
en seres oníricos
atrapados en pactos del engaño
tan ilusos a veces,
sujetos a la nada prometida;
atados a esos otros,
los insaciables.
Manuel M. Barcia
Un deseo enfermizo de apresar lo huído
ése que nos atrapa
en sus latidos con alas en la piel
volando a cualquier hora
en tiempos que no existen
o que siempre sucede aunque te alejes
siguiendo el porvenir de otro misterio
que rija nuestros actos
que es fin para sus fines,
sin ser testigo ni forma en la pulsión,
tan sólo su materia en lejanía
Este soborno alzado a la esperanza
es la danza recíproca del miedo
que baila en su espejismo
cuando sólo refleja la culpa su impotencia
Y nos convierte en sueño,
en seres oníricos
atrapados en pactos del engaño
tan ilusos a veces,
sujetos a la nada prometida;
atados a esos otros,
los insaciables.
Manuel M. Barcia
martes, 23 de diciembre de 2008
EL ÚLTIMO AULLIDO DE UN LICÁNTROPO
*
Bajo el manto de sueños ignorados
el alma muta en niebla
y toma apariencia de fluido
que huye de su propio laberinto
con artes y conjuros de hechicera.
La magia negra enreda la agonía
en largos despertares sin conciencia
que en caos de sinrazones me sepulta.
Bastaría tu aliento henchido de ventura
para alejar la noche que me asfixia.
Bastaría, del caudal de tu origen,
la humedad en jauría luminosa.
Pero no hay lugar para la lluvia,
oasis embrujados burlan a la sed.
Tañidos de campanas ocupan el espacio
donde el azul de un cielo calcinado
en fuegos extinguidos ya no cabe.
En los ojos del viento, calla el agua salvaje.
Ya no habrá más aullidos en la bruma,
ni daños en la herida del licántropo
que rompe los silencios de furia prisionera.
Yazgo junto al abismo y su mirada,
colores transparentes me traspasan;
y no soy, no existo, sólo recuerdo
por qué desesperadamente te amé.
Manuel M. Barcia
Bajo el manto de sueños ignorados
el alma muta en niebla
y toma apariencia de fluido
que huye de su propio laberinto
con artes y conjuros de hechicera.
La magia negra enreda la agonía
en largos despertares sin conciencia
que en caos de sinrazones me sepulta.
Bastaría tu aliento henchido de ventura
para alejar la noche que me asfixia.
Bastaría, del caudal de tu origen,
la humedad en jauría luminosa.
Pero no hay lugar para la lluvia,
oasis embrujados burlan a la sed.
Tañidos de campanas ocupan el espacio
donde el azul de un cielo calcinado
en fuegos extinguidos ya no cabe.
En los ojos del viento, calla el agua salvaje.
Ya no habrá más aullidos en la bruma,
ni daños en la herida del licántropo
que rompe los silencios de furia prisionera.
Yazgo junto al abismo y su mirada,
colores transparentes me traspasan;
y no soy, no existo, sólo recuerdo
por qué desesperadamente te amé.
Manuel M. Barcia
domingo, 21 de diciembre de 2008
EL SUEÑO NÁUFRAGO
*
Quietamente se extiende; no se agota
el sueño inabarcable en su añoranza.
Inútil que invente mundos suicidas
que tengan sus raíces en las sombras.
Inútil que alguien pinte un alarido
gritando la figura de su ausencia.
Fue amor quien lo pariera,
como un viento esculpido al despertar
en la tibia levedad de su universo.
Sin destino, y huésped de un reflejo,
ahora sólo es un sueño náufrago
que nada siempre insomne en su memoria.
Manuel M. Barcia
Quietamente se extiende; no se agota
el sueño inabarcable en su añoranza.
Inútil que invente mundos suicidas
que tengan sus raíces en las sombras.
Inútil que alguien pinte un alarido
gritando la figura de su ausencia.
Fue amor quien lo pariera,
como un viento esculpido al despertar
en la tibia levedad de su universo.
Sin destino, y huésped de un reflejo,
ahora sólo es un sueño náufrago
que nada siempre insomne en su memoria.
Manuel M. Barcia
sábado, 20 de diciembre de 2008
METÁFORAS DE LUZ
*
Una rosa
se desprende del mundo del hechizo
y se cierra
para hibridar la vida con el caos
Ana Muela Sopeña
Sucedía todo lejos del tiempo. Menos tu luz,
tan radiante como un sol en la nieve.
Era una estación obstinada en sí misma,
de atardeceres limpios,
prisionera en su pasión.
Algunas noches, su abrazo invisible
nos ataba a los sueños. De tu mano,
con acordes insomnes del silencio
en su música de eco sin retorno.
Luego llegaron narcóticos fríos.
Turbando aquellos instantes que fueron,
lacerando el deseo,
hiriéndolo de muerte
en el tiempo sin tiempo,
en la magia casi eterna del amor
que yace en el misterio,
mientras las soledades aún divagan.
Manuel Martínez Barcia
Una rosa
se desprende del mundo del hechizo
y se cierra
para hibridar la vida con el caos
Ana Muela Sopeña
Sucedía todo lejos del tiempo. Menos tu luz,
tan radiante como un sol en la nieve.
Era una estación obstinada en sí misma,
de atardeceres limpios,
prisionera en su pasión.
Algunas noches, su abrazo invisible
nos ataba a los sueños. De tu mano,
con acordes insomnes del silencio
en su música de eco sin retorno.
Luego llegaron narcóticos fríos.
Turbando aquellos instantes que fueron,
lacerando el deseo,
hiriéndolo de muerte
en el tiempo sin tiempo,
en la magia casi eterna del amor
que yace en el misterio,
mientras las soledades aún divagan.
Manuel Martínez Barcia
viernes, 19 de diciembre de 2008
INFORMES DE LOCURA
*
La mirada inexistente del sueño
emergió del delirio de su sombra
con destino al silencio en voz baja
Este sueño no es sueño
¡Qué le importa a los sueños el eco del silencio!
Es quimera, vértigo de la ilusión
que aún refleja el iris de mi alma
más acá de los ojos de la nada
Esta nada no es nada
¿Qué importa en la nada silencio o sueño?
Son vuelos insomnes de la soledad
Es una promesa en la noche inmóvil
que vive mientras crece
Es un cruzar nostalgias,
es un no afirmativo,
es un sí sucesivo,
es del tiempo el instante,
la fuga prorrogada
en su cárcel de cristal.
Es la ebriedad repetida de la luz
en místicos informes de locura.
Manuel M. Barcia
La mirada inexistente del sueño
emergió del delirio de su sombra
con destino al silencio en voz baja
Este sueño no es sueño
¡Qué le importa a los sueños el eco del silencio!
Es quimera, vértigo de la ilusión
que aún refleja el iris de mi alma
más acá de los ojos de la nada
Esta nada no es nada
¿Qué importa en la nada silencio o sueño?
Son vuelos insomnes de la soledad
Es una promesa en la noche inmóvil
que vive mientras crece
Es un cruzar nostalgias,
es un no afirmativo,
es un sí sucesivo,
es del tiempo el instante,
la fuga prorrogada
en su cárcel de cristal.
Es la ebriedad repetida de la luz
en místicos informes de locura.
Manuel M. Barcia
sábado, 13 de diciembre de 2008
ALGUIEN RECITA VERSOS
*
Alguien recita versos
y la vida calla
Mensajes con su voz a la deriva,
palabras en su eco confundidas,
volarán,
lloverán,
caerán,
arderán... tal vez,
en su magma de fuego
en sus mismas cenizas
Y mientras alguien se escucha en sí mismo,
sueña el deseo su lenta agonía...
Cuando declina un poema.
Manuel M. Barcia
Alguien recita versos
y la vida calla
Mensajes con su voz a la deriva,
palabras en su eco confundidas,
volarán,
lloverán,
caerán,
arderán... tal vez,
en su magma de fuego
en sus mismas cenizas
Y mientras alguien se escucha en sí mismo,
sueña el deseo su lenta agonía...
Cuando declina un poema.
Manuel M. Barcia
viernes, 12 de diciembre de 2008
LÁGRIMAS DE SAL ENFEBRECIDA
*
El mundo aún permanece. Y existimos.
Miradme ahora mortal; sólo culpable.
Francisco Brines.
Lluviosa es la esperanza que concedes
A través de poéticas plegarias
Bañadas en promesas de diluvio.
Escribes en poemas sanadores
Renglones de senderos invisibles
Ideados por los mayas en Tzolkin.
Nobleza y corazón en tus palabras
Trapasan en los límites sin tiempo
Oníricos instantes de sombra-luz.
Liberas de las sombras venideras
Las luces de la lluvia en nubes blancas
Untando en su dulzura, sal y llanto.
Visionas la humedad de un laberinto
Imitando el grito seco de la sed,
Adornándolo con tu alma de mujer.
Manuel M. Barcia
El mundo aún permanece. Y existimos.
Miradme ahora mortal; sólo culpable.
Francisco Brines.
Lluviosa es la esperanza que concedes
A través de poéticas plegarias
Bañadas en promesas de diluvio.
Escribes en poemas sanadores
Renglones de senderos invisibles
Ideados por los mayas en Tzolkin.
Nobleza y corazón en tus palabras
Trapasan en los límites sin tiempo
Oníricos instantes de sombra-luz.
Donde anidan los pájaros mojados
Extiendes alas de manos abiertas.Liberas de las sombras venideras
Las luces de la lluvia en nubes blancas
Untando en su dulzura, sal y llanto.
Visionas la humedad de un laberinto
Imitando el grito seco de la sed,
Adornándolo con tu alma de mujer.
Manuel M. Barcia
lunes, 8 de diciembre de 2008
AMANTE Y SUEÑO
*
Bajo a tu vientre
el enigma a la deriva
que libra la verdad,
que al gemir enloquece
en el eco desnudo del olvido.
He dejado mi voz en tu silencio,
y un cadáver de música vacía
cuando oculta el destino su canción...
*
*
Manuel M. Barcia
domingo, 7 de diciembre de 2008
SÍLABAS DE AGUA
*
Oigo la lluvia, deletreo su voz
que contiene en su eco inseparable
el enigma de todas las palabras
Palabras vivas, muy lentas, sin viento,
como susurros que caen
de la cresta de una ola sin mar
¿ Son tal vez sus sonidos acallados
retazos de mi vida
que descienden en alas de sus cantos ?
¿ Qué podría decirle ?...
Quizás late en su espacio la respuesta
Acaso los anhelos ignorados
tenían la esperanza por fortuna
y en su sino metáforas de hielo
Aunque es posible que acuda en mi auxilio
derritiendo la nieve de un poema
con sílabas de agua
O sea el verso exacto
Manuel M. Barcia
Oigo la lluvia, deletreo su voz
que contiene en su eco inseparable
el enigma de todas las palabras
Palabras vivas, muy lentas, sin viento,
como susurros que caen
de la cresta de una ola sin mar
¿ Son tal vez sus sonidos acallados
retazos de mi vida
que descienden en alas de sus cantos ?
¿ Qué podría decirle ?...
Quizás late en su espacio la respuesta
Acaso los anhelos ignorados
tenían la esperanza por fortuna
y en su sino metáforas de hielo
Aunque es posible que acuda en mi auxilio
derritiendo la nieve de un poema
con sílabas de agua
O sea el verso exacto
Manuel M. Barcia
NOCIÓN DE SUEÑO
*
Soledad, en partículas de Otoño
Se escuchan los murmullos
de las voces lejanas de uno mismo
cuando mudan las palabras de lugar
para vivir en letras de la duda
Esta luz sin intenciones en la luz...
Esta sombra siempre desorientada...
Atardeciendo
En horizontes de mirada ausente,
tras un sol inerme
que pasta en su resplandor abrasado
Que mantiene alejados
cielos, nubes, vientos,
simulando a la muerte de los mundos
tras la cortina que cierra los días
Un poco más de tiempo
aún resiste en su ardor con heroísmo,
tan sólo para señalar la estrella
que veloz ilumina
la extensión que despereza a la noche
Fue cuanto pudo agolpar la memoria
antes de ser taciturno deseo
en sueño inabarcable.
Manuel M. Barcia
Soledad, en partículas de Otoño
Se escuchan los murmullos
de las voces lejanas de uno mismo
cuando mudan las palabras de lugar
para vivir en letras de la duda
Esta luz sin intenciones en la luz...
Esta sombra siempre desorientada...
Atardeciendo
En horizontes de mirada ausente,
tras un sol inerme
que pasta en su resplandor abrasado
Que mantiene alejados
cielos, nubes, vientos,
simulando a la muerte de los mundos
tras la cortina que cierra los días
Un poco más de tiempo
aún resiste en su ardor con heroísmo,
tan sólo para señalar la estrella
que veloz ilumina
la extensión que despereza a la noche
Fue cuanto pudo agolpar la memoria
antes de ser taciturno deseo
en sueño inabarcable.
Manuel M. Barcia
sábado, 6 de diciembre de 2008
TODO EN LA NADA
*
He de parir una nueva galaxia,
una imagen que ciegue el abismo de dios
en el paisaje de mis manos sin cuerpo
O bajo el vientre esquivo de la nada
que gira tras las caricias raídas
en el desnudo frío de la ausencia
O sobre aguas que encaucen las orillas
del desierto que crece en tus riberas
O entre mundos, temblando en las estrellas,
en la cima de un tiempo adormecido
que espera despertares de tornado
Pero no basta el inútil desenfreno
de saberme la sed en tu deseo,
ni viento huracanado en los furores
que se queman bajo el fuego en que arden
No importa el germen del amor que no hubo nunca,
ni siquiera la raíz unitaria
donde esconde la vida su semilla
más allá de lo soñado y lo vivido
Porque si yo fui sangre de la tierra,
si he caído desdichado en el barro,
sobre el lodo, tras el sexo quebrado,
Ahora soy árbol talado en su altivez
que retoña en la savia de tu herida
con brazos que se anudan al destino
y ansiosa calentura en mis arterias
Mientras todo en la nada
vuelve a ser lo que era :
Principio y fin.
Manuel M. Barcia
He de parir una nueva galaxia,
una imagen que ciegue el abismo de dios
en el paisaje de mis manos sin cuerpo
O bajo el vientre esquivo de la nada
que gira tras las caricias raídas
en el desnudo frío de la ausencia
O sobre aguas que encaucen las orillas
del desierto que crece en tus riberas
O entre mundos, temblando en las estrellas,
en la cima de un tiempo adormecido
que espera despertares de tornado
Pero no basta el inútil desenfreno
de saberme la sed en tu deseo,
ni viento huracanado en los furores
que se queman bajo el fuego en que arden
No importa el germen del amor que no hubo nunca,
ni siquiera la raíz unitaria
donde esconde la vida su semilla
más allá de lo soñado y lo vivido
Porque si yo fui sangre de la tierra,
si he caído desdichado en el barro,
sobre el lodo, tras el sexo quebrado,
Ahora soy árbol talado en su altivez
que retoña en la savia de tu herida
con brazos que se anudan al destino
y ansiosa calentura en mis arterias
Mientras todo en la nada
vuelve a ser lo que era :
Principio y fin.
Manuel M. Barcia
viernes, 5 de diciembre de 2008
GOTAS DE OTOÑO
*
Ser, en jaurías de gritos,
casi a solas,
en la sombra de nadie
El vacío en oleadas
sin límite
Frío, otra vez, otoño
en la nada.
Manuel M. Barcia
Ser, en jaurías de gritos,
casi a solas,
en la sombra de nadie
El vacío en oleadas
sin límite
Frío, otra vez, otoño
en la nada.
Manuel M. Barcia
martes, 2 de diciembre de 2008
DE CARNE Y HUESO
*
Eres eco que traspasa el silencio
y voz en laberintos de deseo
en la mágica erótica del sueño.
Como piel de Otoño de carne y hueso
busco en tu maleza besos de papel
que abducidos por magnéticas fuerzas
naufragaron en el centro de la luz.
Yo y mi sombra, tu pasión y nuestro ardor,
y la conspiración de transparencia
que iluminó por dentro nuestros cuerpos
en casi un cósmico polvo de estrellas.
Violencia mía en las noches mías,
que no tienen concubina ni virtud,
solamente la efimera mentira
... de un beso.
Manuel M. Barcia
Eres eco que traspasa el silencio
y voz en laberintos de deseo
en la mágica erótica del sueño.
Como piel de Otoño de carne y hueso
busco en tu maleza besos de papel
que abducidos por magnéticas fuerzas
naufragaron en el centro de la luz.
Yo y mi sombra, tu pasión y nuestro ardor,
y la conspiración de transparencia
que iluminó por dentro nuestros cuerpos
en casi un cósmico polvo de estrellas.
Violencia mía en las noches mías,
que no tienen concubina ni virtud,
solamente la efimera mentira
... de un beso.
Manuel M. Barcia
LUDOPATÍA
*
Agoniza el tiempo exacto en su sudor,
y en la inmóvil ceguera del silencio
duerme el sueño en su ideal.
Gastada la energía
sólo queda el porvenir.
Y en su naturalismo
el fantástico encanto
de aceptar los instantes
con rumbos hipnóticos
en su ávido fluir,
Hacia caóticas generaciones
de avaros pródigos y viceversa,
Que son en su reflejo
una misma realidad,
jugando con la muerte
que anida en las ruinas.
Manuel M. Barcia
Agoniza el tiempo exacto en su sudor,
y en la inmóvil ceguera del silencio
duerme el sueño en su ideal.
Gastada la energía
sólo queda el porvenir.
Y en su naturalismo
el fantástico encanto
de aceptar los instantes
con rumbos hipnóticos
en su ávido fluir,
Hacia caóticas generaciones
de avaros pródigos y viceversa,
Que son en su reflejo
una misma realidad,
jugando con la muerte
que anida en las ruinas.
Manuel M. Barcia
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