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Ha venido la noche; está en mi sombra,
la tan puta, la voraz:
la melancolía
Y luego el grito, la certeza, el olvido,
la muerte no pactada
el anhelo que aún respira
el inútil trasiego de voces y espejismos
palpitando desnudos donde aulla la calma
las dudas, sus axiomas,
los ruegos con respuesta
cosida al hermetismo de los sueños
¿Quién, sino yo, habita en su misterio?...
Ha venido la noche,
tan sólo su silencio le acompaña.
Manuel M. Barcia
Como Kierkeggard
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En la hendidura el magma de la fe.
Ni catedral insomne
ni gemas en la cruz
ni el blanco del armiño.
Solo la fe como una espada de fuego.
Y el yo...
Hace 3 horas
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