*
¿Por qué gime la música
en el cauce de las sombras
sus días de calor?
Meiga...
me gusta recitar tu nombre,
como si nunca hubiera sido oída la voz
que asila en el silencio a la palabra.
¿Quién podría decir que nace la luz
cuando llega la noche y todo arde
en instantes invisibles de pasión?
Me gusta recitar tu nombre. Lento,
el ritmo tan eterno que te hace sólo mía
aunque suenen alaridos de luna
en los páramos ardientes del sueño.
Y en la nada que confunde a las horas
soy el tiempo fecundo sin materia
que versa entre la angustia y el deseo.
Manuel M. Barcia
Como Kierkeggard
-
En la hendidura el magma de la fe.
Ni catedral insomne
ni gemas en la cruz
ni el blanco del armiño.
Solo la fe como una espada de fuego.
Y el yo...
Hace 3 horas
3 comentarios:
Bello, infinito, fértil.
Ana
Infinito, sí. Como las huellas que proclaman el silencio de la muerte.
Un adiós en la bruma inflexible, meiga.
Manuel
Me ha encantado volver a leer este poema, Manuel.
Un besito de Meiga
Ana
Publicar un comentario