*
Cuando duermen los días entre sombras
y se inunda de luz el horizonte,
nuestra edad es reflejo de las horas benignas
que aún respiran destellos de memoria.
Y casi no soporto de tan lejos las voces
que fueron antes tiempo de palabras.
Y todo se convierte en pensamiento.
Y cargan las ideas el peso del recuerdo
acaso en la patria de los sueños.
Y somos seres frágiles que huyen,
trasnochando la vida,
incapaces a veces de escuchar el silencio.
En él caben vacíos, preguntas sin respuesta,
y esa lucidez de las tinieblas
con idas y venidas de tristeza.
Cánticos de nostalgia
demandan su sonido
más allá de los tímpanos del viento;
una fórmula sana
de labrar la conciencia
con semillas de dicha
que ahora germina en mí;
me pregunto si crezco en su consuelo.
Manuel M. Barcia
Poema del día: "El camino", de Elie Ramanankavana (Madagascar, 1995)
-
Es la tarde
en los bordes marchitos de nuestras vidas
que caminan sin artificios
lo tragado de nuestras lágrimas
lo abortado de nuestros vientres
las histo...
Hace 21 horas
No hay comentarios:
Publicar un comentario