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Anocheciendo, por el aire, flota
la libertad que ata a los bohemios. Nada
huye ni se altera
sino el flujo del posible devenir
del deseo. Sin sombra de lo amado,
sin látigos ni heridas, el bohemio celebra
su luz de cada día, y deshace
lo que ha parido
el tiempo que reinventa en sus raíces,
que se extiende a su lado, tangencia y resumen.
Un bohemio conjuga
el destino que se asoma mientras solo, transforma,
el origen del alma
como especie posible.
Manuel M. Barcia
Poema del día: "El gato blanco", de Hu Xudong (China, 1974-2021)
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En el 568 un sogdiano vino de Istämi
como guía de unos mercaderes.
En la orilla de un río vio un gato blanco
tendido bajo la pálida luz de la noche.
Vio en...
Hace 15 horas
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