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Anocheciendo, por el aire, flota
la libertad que ata a los bohemios. Nada
huye ni se altera
sino el flujo del posible devenir
del deseo. Sin sombra de lo amado,
sin látigos ni heridas, el bohemio celebra
su luz de cada día, y deshace
lo que ha parido
el tiempo que reinventa en sus raíces,
que se extiende a su lado, tangencia y resumen.
Un bohemio conjuga
el destino que se asoma mientras solo, transforma,
el origen del alma
como especie posible.
Manuel M. Barcia
Poema del día: "Incubo un huevo callado en mi boca...", de Lola Nieto
(España, 1985)
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Incubo un huevo callado en mi boca
un ombligo callado un insecto rojo
un corte por el que nace
el espacio intermedio
la vasija puesta del revés
el espej...
Hace 11 horas
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