Estoy aprisionado
por huestes que proceden de lo oscuro,
llevando hasta la orilla de mi reino
los desiertos de marfil
En las más altas torres,
esperan centinelas,
las sombras que se tienden boca abajo
heridas por abismos de la muerte
Imagino la bruma,
los surcos que atraviesan la realeza que escapa,
las líneas invisibles que trazaron
los caballos, alfiles y peones,
la batalla perdida por un jaque,
la silueta de un trono desterrado
en torno a su vacío.
Manuel M. Barcia
La soledad que reposa a mi lado
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Quizá
la penumbra oprime el deseo
como una mano que ahoga una luciérnaga.
Ese sentimiento inmaculado
de amar
no es más que un río que nac...
Hace 5 horas
2 comentarios:
Excepcional, Manuel. Un poema muy bello y pleno de fuerza. El ajedrez...
Un beso de meiga voladora
Ana
La Dama en su color...
¿Sabías que antiguamente a la Reina se le llamaba Alferza?
Bonito nombre para surcar los tableros en cualquier dirección...
Un beso enrocado
Manuel
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