Ilusiones de una dicha inmensa
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No tracé constelaciones
en la bóveda del cielo,
sino que engendré quimeras
y asumí su peso entero,
hasta teñir de lumbre
el silencio desde el alto firmame...
Hace 21 horas
4 comentarios:
Me encanta pasar por aquí y comprobar que el buen sabor de boca siempre se aloja en la garganta.
Un abrazo
Marian
Qué precioso regalo de Reyes, Marian.
Gracias por ser agua en la sed.
Un abrazo
Manuel
Este poema me encanta.Es delicado y va suave como agua profunda y mansa.
Saludos,poeta.
Gracias por soñar las realidades de la sed, Paloma.
Un abrazo grande.
Manuel
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