Ilusiones de una dicha inmensa
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No tracé constelaciones
en la bóveda del cielo,
sino que engendré quimeras
y asumí su peso entero,
hasta teñir de lumbre
el silencio desde el alto firmame...
Hace 14 horas
4 comentarios:
Hermoso poema. Un abrazo.
Muy bello poema, Manuel, contiene magia.
Escribí yo unos versos con un título casi casi casi como el que tienen los tuyos.
Un placer leerte, gracias.
Un abrazo
m.
Me alegra que te guste, hacedora de haikus.
Un abrazo.
No he tenido ocasión de leerlo, Montserrat, pero seguro que tiene esa hermosa brevedad de tu decir:
Con un relámpago
se anuncia la tormenta
y después llueve.
Un abrazo.
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