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Son sílabas calladas
en un lenguaje extraño,
como notas de acordes olvidados
en mitad de la noche
Han venido del tiempo
que fuera en la ventana de otros días
la sombra que proyecta el universo
en su mismo latido
Los límites del alma están desiertos.
Está el mundo alzado
en vientos desbocados de locura,
más altos que la vida
Son gritos de la runa enmudecidos,
la huella que dejaron de existencia
los otros que estuvieron,
la luz que nos relata
aquellas profecías de los mayas.
Manuel M. Barcia
Amanece en la habitación de un hotel
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En el papel pintado la flor de lis
y sobre el suelo la almohada
con dibujos infantiles
y aún la huella
de tu nuca.
Es lo que descubrí al alzar ...
Hace 1 hora
2 comentarios:
Bello, sabio y profundo poema, Manuel.
Me ha súper encantado.
Felicitaciones
Un beso enorme
Ana
Me encanta que te guste, meiga.
Gracias por tu paso de luz.
Un beso
Mauel
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