Como un fruto prohibido
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Déjame ser agua
que busca tu sed en la noche,
húmeda senda de musgo y luna,
donde el eco se vuelve carne
y la carne, memoria.
Que tus bo...
Hace 18 horas
4 comentarios:
Fabuloso, Manuel.
Un beso
Ana
Es triste la memoria cuando el sueño se apaga, Ana.
Gracias por tus amables comentarios en este blog.
Y otra vez los bramidos del viento
reinventando el olor a madreselva
en tu vientre de pétalos mojados,
El corazón del poema, como no posía ser de otro modo, es una verdadera preciosidad.
Besos
Marian
Gracias por esta caricia que hoy viene bien, Marian.
Un beso
Manuel
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