Vivía en un mundo de diseño,
con nubes seductoras carentes de algodón,
en medio de los vientos hacia ninguna parte.
Tenía por mascota un ente virtual,
varios juegos de rol
y autómatas de tiempo programable
flexibles al entorno según ambientación.
Quería ser guionista de Star Treck,
viajar las dimensiones siderales
en busca de destinos aún por descubrir.
Murió atropellado por un niño
que iba velozmente cabalgado
a lomos de sus piernas,
no fuera que un centauro le alcanzase.
Escrito en su epitafio se leía:
¿Por qué?
Manuel M. Barcia
Tengo el cosquilleo imaginario en las manos
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Tengo el cosquilleo imaginario
en las manos,
manera elocuente
de escribir los te amo
y los te quiero
sin puntos ni comas,
solo con el ing...
Hace 1 hora
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