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Revelada de tu propia existencia,
semejas a una hembra fabulosa
en las fauces hambrientas del estío
que nace tras el cese del diluvio.
Tu mirada, una diosa envidiaría,
cuando el sol silencioso
colma su sed en la luz que te anuncia,
Y en tus ojos,
el cielo mira al cielo.
Manuel Martínez Barcia
Saboreo tu pecado
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Mi tentación
aniquila el deseo
de escribir.
Un beso en tus pechos,
una caricia
en el pubis de tu presencia.
Que la pasión
por la poesía...
Hace 9 horas
2 comentarios:
Un instante de revelación aparece en tus palabras. Cuando se ama más allá de lo físico puede establecerse una conexión con arquetipos mitológicos o divinos. Como en la "Divina Comedia" de Dante.
Me encantó este instante tan sublime.
Enhorabuena
Un beso
Ana
Apareces como un soplo de gozo invisible que llena mi sol de astronomía bañandose en tu luz.
Gracias por este instante
Un beso
Manuel
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