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Tengo el alma tejida a un tatuaje.
Y tu nombre bordado
en un corazón que late desnudo
sin que se turbe el silencio en su rumor.
Un río lo recorre
con sustancia de sexo en esperanza ;
Un río que mana de mis costillas
y desemboca justo entre tus pechos.
La corriente se mueve muy despacio,
por el cauce que se pierde a sabiendas
en los poros de tu piel.
El sudor en el celo del que bebe,
desciende en tu silueta
a cualquier elección desesperada
en el hambre de la sed.
Los besos tiemblan en el agua
cuando al fin me señalas las estrellas
y asciendes en brillo jubiloso.
Y te amo.
Te amo en cuerpo y alma,
más allá del resplandor
que te ofrezco de luz y alabanza.
Manuel Martínez Barcia
Poema del día: "Trigo azul, voz amarilla", de Setsuko Miyao (Japón, siglo
XX)
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Hombre
si matas
la mujer
dará a luz.
Hombre
si sigues matando
la mujer
seguirá dando a luz.
Hombre
si tu matanza no tiene fin
la mujer
dará a luz sin ces...
Hace 12 horas
2 comentarios:
Bellísimo poema de fervor místico amoroso. Un placer sumergirme en tus versos, Manuel.
Un beso de meiga que vuela
Ana
Más allá del resplandor, presides los mágicos momentos donde el tiempo es una instantánea repetida, de luz, de tu materia.
Gracias por llenar estos versos, Ana.
Un beso
Manuel
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