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Sin casi fe, ni asomo de esperanza.
Sin duda, transigente, pese a todo,
espero un instante de sustento
que destierre la calma tanática
de los gozos que aún frecuentan mi pulsión.
¿ Cesará la obstinada soledad
que ejercita sus actos evasivos
soñando en la muerte de mi vida ?...
Quedan los días de sexo y quimera,
las diosas, la lluvia, también su fervor,
que espera una señal aunque no llegue.
Quedan las expectativas vacías
que brotan en tormentos de ceguera
y alimentan los cauces del olvido.
Y todo al fin será sólo sequía,
sin nadie que perturbe
mi tiempo de difunto desconsuelo
a la sombra de un ciprés.
Y en las tardes sin lluvia,
préstame un sueño si tengo sed de ti.
Manuel Martínez Barcia
En la perversa complicidad de lo nuestro
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Deseo tu centro de humedad y fuego,
río que abre su cauce cuando te entrego.
Quiero beberte el pulso, la fruta viva,
y que tu mar se romp...
Hace 5 horas
2 comentarios:
Como la ley del péndulo es frecuente oscilar según las mareas o la luna entre sentimientos de vida y esperanza y sentimientos de muerte y desolación. Pero siempre, el movimiento perpetuo continuo termina ofreciendo la luz y el sol a los que no desesperan. Un poema escrito con el alma, desde el fondo del alma, Manuel.
Un beso de luz
Ana
A veces el pasado es un futuro de espejismo, Ana, y en los ojos del presente sólo habita tristeza.
Gracias por tus destellos de esperanza.
Un beso péndular
Manuel
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