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Extiendes los vestigios
de Venus descendido con heridas
y me invitas a volar
en medio de tus alas silenciosas,
esperando ser sólo nuestra albura
y el enigma de un ángel imposible
en mí desorientado.
Manuel M. Barcia
Salmo del Cuerpo Amado
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Bendito sea el placer
de poseerte
y consagrar lo nuestro
como hostia de versos.
¿Qué redención imploro
si tu nombre en mi pensamiento
en...
Hace 2 horas
2 comentarios:
Precioso poema, Manuel.
Cada día tu escritura poética es más elevada.
Enhorabuena
Un beso
Ana
Es un honor recibir esas palabras de ti, Ana.
Un beso grande
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