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El instinto canibal
la clandestinidad,
salvaje como yo,
el último gemido.
Qué más he de decir
si tú sabes muy bien de que te hablo:
Me gustan vorazmente las mujeres,
hambrientas del amor
y tan mojadas.
Manuel M. Barcia
El capricho celestial del silencio
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Escuché la noche,
el grito silencioso
de la agonía,
incipiente y cruel.
Me senté a escribir
un poema equivocado
que dejaba caer su melancolí...
Hace 11 horas
4 comentarios:
¿Y a quién no, Manuel? Me gustó mucho el poema.
Un abrazo.
Poema de estilo directo, meridianamente claro y conciso. En ello, pienso, reside su fuerza y su belleza.
Salud
Y a mí tu presencia en estas letras, Ramón. Gracias por venir.
Un abrazo
Siempre es un honor saberte, Julio. Gracias por tu lectura y comentario.
Un abrazo
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