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Olvido, soledad,
dos heridas que siempre cicatrizan
entre las oquedades del vacío.
Mas las horas de voz enardecida
y el ardor del poema,
ocultos en abismos de temblor,
silencio inevitable.
Y yo seré tan sólo en el espejo
tiempo de inexistencia.
Volará mi palabra entre las sombras,
igual que la memoria
gravita entre los sueños
de una luz ya extinguida:
terca-mente,
velando amaneceres de nostalgia.
Y tú en el porvenir,
corazón de hasta nunca.
Manuel M. Barcia
Allí
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Solo por pronunciar la palabra huella
asoman con la lucidez de lo imborrable
los ecos de la vida.
Allí el viento que el mar trae con la sal húmeda...
Hace 11 horas
2 comentarios:
escucho el vuelo de tu palabra y hace desaparecer las sombras. Bello poema. Saludos
Soledad, olvido, nostalgia: palabras para un nunca demasiado sin término.
¿No sería mejor el vacio absoluto?
Un abrazo, Manuel.
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