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No sé si es conveniente publicar
que el mundo no importa,
enséñame a mentir, a gritar hacia adentro,
a escuchar en la hondura de mi voz
el eco del engaño,
palabra tras palabra,
renglones de silencio que me guíen
a las dudas palpables.
Enséñame a escribir olvidos
metáforas de ti
y libros de poemas desterrados,
sus versos, alma en vilo.
Arranca de una vez
esta raíz de otoño que me apresa;
acaso pueda ser en mí de nuevo
la siembra y el instinto,
un jardín que florezca.
Manuel M. Barcia
Allí
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Solo por pronunciar la palabra huella
asoman con la lucidez de lo imborrable
los ecos de la vida.
Allí el viento que el mar trae con la sal húmeda...
Hace 11 horas
4 comentarios:
No basta con engañarse a uno mismo?
Para que más...
Tus palabras... si, si, en otra vida tal vez te he leido ;)
Besos
Quizás la palabra vuelva a crear, y la palabra amor, sea tan poderosa que impregne y alce a quien va dirigida, más allá de la vida y la muerte, y todo cante, al fín, en solo el amor de quién ha de amarnos por encima de cualquier convención y cualquier mentira.
Un poema memorable, amigo Manuel.
Un abrazo.
Sí, es posible, también yo tengo un himno en el recuerdo...
Un beso
Ha llegado a ti, su fin es suficiente.
Gracias por venir, Perfecto.
Feliz Año Nuevo y un abrazo.
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