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Me despertó el aroma del incienso,
cisnes en soledad
y el tiempo despojado de lo que nos evoca,
el sueño aquel de lluvia y fuego,
casi la simetría del pulso de nosotros
sin yugos y sin noches,
precipicios de ti que asombran a la luz
mientras yaces conmigo
en busca del espectro de lo amado.
Manuel M. Barcia
El desagradecido
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Me tatué en un brazo la bola del mundo.
Tú en cambio elegiste un nombre.
El mío.
Lo llevabas en el pecho.
Lo llevabas en el alma.
El tuyo fue ...
Hace 5 horas
2 comentarios:
Preciosos versos al compás de lo grácil del amor,de esa danza majestuosa.
Me encanta todo el conjunto,versos e imagen.
Besos.
Das fulgor a los versos atrapados en papel con la luz de tus ojos, Marinel.
Gracias por tu generoso comentario.
Un beso.
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