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A tientas
voy sembrando tu piel
y tu necesidad, donde la entraña
ya es raíz y anhelo de otro cuerpo,
inmóvil todavía,
este germen de mí
que mana a cuentagotas tu existencia,
como el vientre a la luz yo la disputo,
vereda de la noche
la huella y el extravío más allá del amor,
lo que ha de cubrirnos
y nuestra arqueología en el delirio.
Manuel M. Barcia
No tan desconocidos
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Hay un eco de pozo en tu voz
y en tu mirada caballos
que persiguen la luz.
De tu nombre imagino una vocal
que se hunde en mi lengua
como un b...
Hace 2 horas
4 comentarios:
Hermoso poema donde la lejanía se hace pasión aletargada en el lejano deseo.
Besos.
Letargos del deseo, sí.
Gracias por tu huella, Marinel.
Un beso
Deseo delirante...
Un beso
Y huellas de pantera, leves, rosas..
Un beso
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