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A tientas
voy sembrando tu piel
y tu necesidad, donde la entraña
ya es raíz y anhelo de otro cuerpo,
inmóvil todavía,
este germen de mí
que mana a cuentagotas tu existencia,
como el vientre a la luz yo la disputo,
vereda de la noche
la huella y el extravío más allá del amor,
lo que ha de cubrirnos
y nuestra arqueología en el delirio.
Manuel M. Barcia
Tatuajes
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Me tatué en un brazo la bola del mundo.
Tú en cambio elegiste un nombre.
El mío.
Lo llevabas en el pecho.
Lo llevabas en el alma.
El tuyo fue ...
Hace 3 horas
4 comentarios:
Hermoso poema donde la lejanía se hace pasión aletargada en el lejano deseo.
Besos.
Letargos del deseo, sí.
Gracias por tu huella, Marinel.
Un beso
Deseo delirante...
Un beso
Y huellas de pantera, leves, rosas..
Un beso
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