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No es hora de anhelar amaneceres,
sueñas lejos de mí
mecida por temblores.
Mañana, la luz y tú desnuda
frente al mundo.
El génesis de ti
y el frío que pronuncia los inviernos
en la noche proscrita
y las madreselvas.
Manuel M. Barcia
El otoño que llegó a ti
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Tu rostro se parece a la tierra endurecida por la escarcha
de octubre y en tus manos el amarillo de las hojas se extiende
igual que el ramaje de un bo...
Hace 6 horas
3 comentarios:
Qué buen poema, Manuel. Provoca una sensación de que quedan cosas fuera del plano que se intuyen, dándole a esos versos que por momentos parecen caer goteando, un punto de misterio muy sugerente.
Un abrazo.
Gracias, Ramón. Me alegra mucho sentir tu acercamiento hasta el alma del poema.
Un abrazo grande.
Sueñas lejos de mi...
tal vez solo reste llegar a su sueño.
Besote
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