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Alguien afila el rostro,
enmascara su llanto en soledad,
mastica el hambre,
tan huérfana la piel,
tan labio la sonrisa de su carne.
A veces, el dolor,
alivia la vergüenza de las almas.
Manuel M. Barcia
Ciudad
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Ahora sé que en la ciudad fugitiva hay olas
que arrastran un mar de recuerdos, ciudad
sin norte que se eleva por las raíces del aire,
con alas de cen...
Hace 5 horas
4 comentarios:
Manuel, cada vez eres más poeta.
Concha dixit.
También encuentro tu estilo en este poema, donde el dolor ajeno se reconvierte y lacera hacia dentro.
Un poema muy bueno.
Un abrazo.
Y tú más azul mediterráneo, Concha,
más sueño de la mar.
Un beso
Gracias por tu paso, Perfecto. Te leo.
Un abrazo
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