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Alguien afila el rostro,
enmascara su llanto en soledad,
mastica el hambre,
tan huérfana la piel,
tan labio la sonrisa de su carne.
A veces, el dolor,
alivia la vergüenza de las almas.
Manuel M. Barcia
Las formas del arte
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Voló el fantasma sobre el atril de lo real como un lince
gris en la espesura, un cenit de extremidades en ardor,
la fiebre del tacto que acaricia el l...
Hace 1 hora
4 comentarios:
Manuel, cada vez eres más poeta.
Concha dixit.
También encuentro tu estilo en este poema, donde el dolor ajeno se reconvierte y lacera hacia dentro.
Un poema muy bueno.
Un abrazo.
Y tú más azul mediterráneo, Concha,
más sueño de la mar.
Un beso
Gracias por tu paso, Perfecto. Te leo.
Un abrazo
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