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De ti fluía el mar
tan intenso oleaje,
los ancestros fluviales del cristal.
Abismada en el vientre
donde fue torrentera el diluvio,
tu piel estaba en mí,
naufragando un abril irremediable,
marea de mi cuerpo.
Manuel M. Barcia
En el acuario infinito del olvido
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Mi expediente proyectaba una sombra líquida
que mojaba las paredes del tiempo.
En sus reflejos, tu rostro era un espejo vacío
y yo solo el eco...
Hace 9 horas
2 comentarios:
Siempre escribirás en pasado?
Huellas imborrables te han dejado.
Hermoso...
Todos tus poemas son hermosos.
Un beso
Ana
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