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Aún resuena tu voz
la música extinguida del placer
lo inaudible del llanto.
Cabía entre mi pecho y tú
todo el fuego que arde las ofrendas
del amor sin juicio.
Rompe el aire la fiebre
y no hay resurrección,
tan sólo piel...
El labio inundará nuestro destino,
porque la lluvia cae
y juega a ser relieve de tu sombra,
mojando con su burla este desierto.
Cautiva de tu cuerpo es mi espera,
la pulsión de la noche,
espina que desclava
mientras llora
... y en nadie cicatriza.
Manuel M. Barcia
Ciudad
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Ahora sé que en la ciudad fugitiva hay olas
que arrastran un mar de recuerdos, ciudad
sin norte que se eleva por las raíces del aire,
con alas de cen...
Hace 41 minutos
1 comentario:
!Cielos, que bonito y cuanta poesía!
Te estimo mucho Manuel
(seas quien seas)
Mavi
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