Seguidores

lunes, 25 de octubre de 2010

¡Que se CALLEn los necios!



Para ser buen maestro
es preciso tener malos principios
que poder enseñar al que no sabe.


(Proverbio impopular de mi invención
que lego como herencia
al vate cancerbero que vigila)






El talento es un don
que la gracia de un dios confiere a los poetas
para que los placémenes del verbo,
del universo sean,
esplendor de la gloria y luz en el Parnaso.

Pero a veces el hombre,
resucita lo oscuro con la ira de arcángeles caídos
y voces de aleluya
de otros que le cantan sintaxis de merced.

¡Que se callen los necios!

Los ayes del dolor retumban en los pasos del destino
cuando versan al aire
las letras de un sillón sin academia,
o recitan a Edgar Allan Poe
con sílabas calladas, y algo de Israfel,
en grácil testimonio de silencio.




Manuel M. Barcia

5 comentarios:

Concha Vidal dijo...

Contigo en tu poema, dándote la razón.

Concha dixit.

Manuel Martínez Barcia dijo...

Hola, Concha, Manuel no está.

Resulta que el muy bobo, pisó en los senderos virtuales de poesía, un poema minado con los versos al aire, para sembrar su huella con botas de elefante y germen de ruido de un ciempiés.

Y como era de esperar, acudieron al eco de tal onda expansiva, apagados murmullos de silencio, disléxicos ratones colorados, algún cojo amarillo, y una furibunda manada de hormigas mensajeras pretendiendo cruzar el puente que desune fantasía con la cruda realidad.

Ahora, en su retiro, dice que va a escribir la fábula de sí sin moraleja.No está cuerdo, ya sabes. Supongo que al final, apagará con humo las llamas no incendiarias que asolan de tristeza al embrujo del fuego.

Le diré que has pasado. Seguro que le encanta saber que la mar ha dejado océanos de paz en su visita.

Mil gracias en su nombre, y en el mío también.

Razones poderosas me piden que te diga que me honra saberte, y que es muy enorme el cariño y respeto que siento por tu siempre amigable compañía.


Lucas dixit

Juan Fionello dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Juan Fionello dijo...

Pues dile a Manuel, de mi parte, que yo también le doy la razón, aunque considere él que la ha perdido, y que desde la entradilla hasta el último verso me ha gustado.

Un abrazo.

Manuel Martínez Barcia dijo...

Los misterios de mundo virtual
no son los mecanismos de ilusión
que convierten al hombre en un enigma cuando habita el silencio en su morada, sino escuchar impulsos solidarios, con voces de palabras que conmueven, y que sea tangible la amistad.

Gracias del mí mismo veradero, Juan.

Un abrazo
Manuel