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sábado, 21 de septiembre de 2013

Secuencias de quietud



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En la red del silencio
se apostan claridades que adormecen
el paradigma inmóvil de lo audaz
mientras el sueño escucha
quejumbres de la nada.

Sólo el tiempo en quietud,
sólo ascensos del alma por lugares vacíos,
sin huellas, sorprendiéndose,
como el candor de un niño.

Cuánta sombra de amor
grita la ausencia,
hay noches que la musa palidece,
igual que lo enfermizo de un poema,

me pronuncia al final
mirándome de frente

(esa luz que corona el pensamiento,
que nunca fue razón sino lo que se observa)



mmb



6 comentarios:

Loli Salvador dijo...

Precioso, como todos tus poemas, me ha gustado mucho su final, probablemente la razón se recobra con el día, la noche y sus sombras pueden ser muy fructíferas para un poeta.
Un saludo.
(No suelo comentar pero te leo).

Manuel Martínez Barcia dijo...



Gracias por leer, Loli, aunque no comentes.

Un honor para mí tu presencia en estos versos.

Un abrazo.

Morgana de Palacios dijo...

Sigo leyéndote y me cago en las musas, Manu. Qué tristeza me transmitió, tío, o seré yo, vete a saber.

Es precioso el poema.

Namasté.

Manuel Martínez Barcia dijo...

Qué va Mor, tu oscurana es natural y fatalmente reversible... jaja

Es Otoño quien los ojos parpadea, quien deshoja la luz con musas en la niebla.

Me alegra que te guste.


Beso.

Liz Gallegos dijo...

me gustan los versos tristes...


un beso

Manuel Martínez Barcia dijo...

Pues seguro que aquí disfrutarás un mogollón, Liz, yo soy carpa de tristeza. jaja

Gracias por venir.

Un beso.