domingo, 20 de marzo de 2011
DESÓRDENES DE LUZ
A veces soy remiendo de conciencia,
apenas pensamiento,
imagen que trasciende de los días sin tiempo.
Deshecho del crepúsculo fugaz
las sombras que no quiero.
Y siembro en el otoño
desórdenes de luz y crisantemos.
Equidisto noviembre,
entre instintos de mí y primavera.
Renazco en el alma de un delfín.
Y soy el equinoccio de un recuerdo,
con el halo inmortal,
meteoro que refleja
el brillo de la noche
cuando el eco de un dios
me ciega de silencio
y mi aura pretende.
Manuel M. Barcia
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