miércoles, 2 de marzo de 2011
LUZ DE FRONDAS
No hay sauce
que mane del crepúsculo la luz
cuando quedan las tardes pensativas.
No hay árbol en que anide
la memoria de pájaros que trinan
la sed de los desiertos
mientras tersa la lluvia su plumaje.
La fronda no despierta de los sueños.
Tan sólo amanece
con ojos de cristal
que atraviesan el bosque a su antojo.
Y tienden sensación de languidez,
latitudes de musgo,
sombras en el verdor donde vivir
y raíces de olvido en su existencia.
Manuel M. Barcia
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2 comentarios:
De profunda belleza. ¡Qué maravilla!
Un abrazo, mi admirado amigo.
Me alegra mucho que te guste.
Gracias por tu visita, amigo.
Un abrazo
Manuel
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