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Toda tú, desmedida,
inmensa lejanía de mujer,
como estrella fugaz
renacida hacia el viento.
Y yo en este trémulo latir
del alma en desencuentro,
sin luz ni otro brillar que te precise...
Manuel M. Barcia
Fueron tantas las palabras
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Fueron tantas las palabras
que el cristal donde te nombraba
se hizo añicos en un silencio.
Y al reanudar el hilo,
mis ojos se llenaron de niebla...
Hace 18 horas
2 comentarios:
Pero... poeta qué más para una mujer, que ser amada por él.
Un placer leerte amigo.
Supongo que ser esencia del amor, per se, aunque el alma se fugue...
Gracias por leerme otra vez, Leticia.
Un beso
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