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Aullemos el silencio sin mordazas.
Vamos a quebrar la luz en los espejos,
las puertas de cristal
que abren las fronteras aún insomnes
de mi cuerpo en tu cuerpo.
Guíame tú, oído del deseo
que te nutre tan hondo, que dispersa
la savia de nosotros por tu piel
con ecos del diluvio.
Manuel M. Barcia
Fueron tantas las palabras
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Fueron tantas las palabras
que el cristal donde te nombraba
se hizo añicos en un silencio.
Y al reanudar el hilo,
mis ojos se llenaron de niebla...
Hace 18 horas
2 comentarios:
Muy bello, Manuel:
Te dejo un beso
Ana
Gracias por venir, meiga.
Un beso
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