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Mirada en otros tiempos por venir,
esperanza en mi ofrenda.
Que los ojos del alba
nunca más iluminen
los sueños del dolor
que tiránicamente
despierta el dictador cada mañana
sobre aquellos que oprime;
ni la ingrávida voz que los sostiene
clamando entre los ciegos libertad
y universos callados
que aguardan la implosión,
la era de vivir sin malnacidos.
Manuel M. Barcia
En el acuario infinito del olvido
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Mi expediente proyectaba una sombra líquida
que mojaba las paredes del tiempo.
En sus reflejos, tu rostro era un espejo vacío
y yo solo el eco...
Hace 10 horas
2 comentarios:
Contigo, Manuel, en este poema.
Concha dixit
Pues gracias por tu grata compañía, Concha.
Un abrazo
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