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Mirada en otros tiempos por venir,
esperanza en mi ofrenda.
Que los ojos del alba
nunca más iluminen
los sueños del dolor
que tiránicamente
despierta el dictador cada mañana
sobre aquellos que oprime;
ni la ingrávida voz que los sostiene
clamando entre los ciegos libertad
y universos callados
que aguardan la implosión,
la era de vivir sin malnacidos.
Manuel M. Barcia
Fueron tantas las palabras
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Fueron tantas las palabras
que el cristal donde te nombraba
se hizo añicos en un silencio.
Y al reanudar el hilo,
mis ojos se llenaron de niebla...
Hace 19 horas
2 comentarios:
Contigo, Manuel, en este poema.
Concha dixit
Pues gracias por tu grata compañía, Concha.
Un abrazo
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