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Mis latidos se extinguen
en otro corazón.
¿Qué dioses me condenan?
Hay ciclos que se cierran,
palabras que dejamos de nombrar
en la costumbre.
No hay barro que amasar
cuando el alma se agrieta.
Yo elijo las estatuas
los pies a ras de tierra
o un cielo colmado de palomas.
¿Y que será de ti
mientras arden la fe mis confesiones?
Un rito de memoria nos cobija.
Manuel M. Barcia
Fueron tantas las palabras
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Fueron tantas las palabras
que el cristal donde te nombraba
se hizo añicos en un silencio.
Y al reanudar el hilo,
mis ojos se llenaron de niebla...
Hace 1 día
4 comentarios:
Bonito y esperanzador poéma, Manuel.
Mavi
Gracias por tu huella en estos versos, Mavi.
Un abrazo
Creo que nosotros mismos somos quienes nos condenamos a vivir de recuerdos, falsas ezperanzas o basicamente adaptarnos a lo que hay.
Siempre tus versos son especiales para mi.
Besos
Es un gran honor tu comentario para mí.
También a mí me encanta lo que escribes.
Un abrazo
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