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En nuestro umbral de signos
habitan los deseos imposibles
que fueron del arcano elección.
La magia nos retó en su desafío,
airada su condena
el éter contra mí
esposas en mis alas
quebranto en tu misterio de mujer.
O acaso prisioneros del hechizo,
esclavos sin huida,
resignados al viento,
alquímica pasión por elegir.
Probamos el acíbar del placer,
su silente amargura
en los labios del miedo.
Y fuimos del ardor sólo ceniza,
un embrujo de fuego,
laberinto en el agua,
la lluvia sin arder.
Manuel M. Barcia
Ciudad
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Ahora sé que en la ciudad fugitiva hay olas
que arrastran un mar de recuerdos, ciudad
sin norte que se eleva por las raíces del aire,
con alas de cen...
Hace 3 días
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