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Reptas por la piel
como un áspid en celo,
capaz de hacer temblar
el delirio febril que fluye por mi sangre.
Yo bebo la sed de los ahogados,
su muerte fronteriza,
la ponzoña de un beso de aguardiente,
un numen de agua.
Manuel M. Barcia
Buceando en el espejo
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Allí, en la profundidad del mercurio, atravesando las capas del tiempo
mi rostro llega a los rasgos sin definir de la infancia, y descubro
la semill...
Hace 6 horas
2 comentarios:
Precioso, Manuel.
Un beso de meiga
Ana
Siempre es grata tu presencia, meiga.
Un abrazo
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