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Reptas por la piel
como un áspid en celo,
capaz de hacer temblar
el delirio febril que fluye por mi sangre.
Yo bebo la sed de los ahogados,
su muerte fronteriza,
la ponzoña de un beso de aguardiente,
un numen de agua.
Manuel M. Barcia
Relato XVII -Un aniversario bajo fuego
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Y fue ese mismo año, septiembre de 1989, mes en que cumplía vueltas al sol,
cuando la madrugada aún tejía sus sombras más profundas. A las dos, el ...
Hace 51 minutos
2 comentarios:
Precioso, Manuel.
Un beso de meiga
Ana
Siempre es grata tu presencia, meiga.
Un abrazo
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