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Reptas por la piel
como un áspid en celo,
capaz de hacer temblar
el delirio febril que fluye por mi sangre.
Yo bebo la sed de los ahogados,
su muerte fronteriza,
la ponzoña de un beso de aguardiente,
un numen de agua.
Manuel M. Barcia
En la biblioteca de tu silencio
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Si al despertar
me encuentras a tu lado
y sientes que
te acaricio
sin nombrarte
con el más sutil de mis silencios,
te escribo:
te amo en ...
Hace 12 horas
2 comentarios:
Precioso, Manuel.
Un beso de meiga
Ana
Siempre es grata tu presencia, meiga.
Un abrazo
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