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Reptas por la piel
como un áspid en celo,
capaz de hacer temblar
el delirio febril que fluye por mi sangre.
Yo bebo la sed de los ahogados,
su muerte fronteriza,
la ponzoña de un beso de aguardiente,
un numen de agua.
Manuel M. Barcia
Ciudad
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Ahora sé que en la ciudad fugitiva hay olas
que arrastran un mar de recuerdos, ciudad
sin norte que se eleva por las raíces del aire,
con alas de cen...
Hace 3 días
2 comentarios:
Precioso, Manuel.
Un beso de meiga
Ana
Siempre es grata tu presencia, meiga.
Un abrazo
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