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Donde incendia la luz las desapariciones,
ahí, donde la sed se postra ante la lluvia,
-fervor de su caída-,
tan sólo soy un náufrago en la sal,
un casto semidiós que te contempla.
Y es que a veces me canso de ser indestructible,
tan espíritu en ti, tan inmortal,
tan cómplice del yugo del silencio
mientras yaces ardida en el delirio
y sangramos tu ausencia.
Manuel M. Barcia
El Cristo Crucificado.
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Soy el Cristo Crucificado,
la palabra no dicha
porque el pensamiento es un gusano
que ya no encuentra hueso.
Liturgia de moscas
en el bal...
Hace 11 horas
8 comentarios:
Maravilloso poema, Manuel.
Un beso de meiga
Ana
Sigo diciendo que deberías presentarte a concursos, Manuel!
Coincido con Ana, el poema es precioso.
Un fuerte abrazo
Marian
es el silencio precisamente quien me ha dado la virtud de saber esperar en su ausencia.
Siempre es un honor tu presencia entre mis versos, Ana. Me alegra que te guste este poema.
Un beso
Nunca y Jamás sólo están en mi vocabulario cuando evoco a Fantasía, Marian. No descarto esa posibilididad de la que hablas, pero no es prioridad para mí en estos momentos.
Gracias por venir y por tu tiempo de caricias.
Un abrazo grande.
Es una cita preciosa, Anónimo.
Deseo de verdad que la espera te sea fecunda.
Si, hermoso poema.
Gracias por tu visita, Ramón.
Un honor tu presencia.
Un abrazo
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