Esta rabia preñada de tristeza
que mi alma emerge de la niebla,
será mi desventura solitaria
cuando inicio la voz de este poema
Sumergido en esta oda inútil,
seré de las ruinas de la noche
imagen de mí mismo en soledad,
la luz inexistente que brota de lo oscuro
Mi patria serán sólo las palabras,
las únicas a quien la vida di
compartiendo la muerte mientras sueño
La música vendrá entretejida,
como un himno de paz unido sin textura
que se abraza al nuncio de las sombras
Seremos el dolor que se vislumbra;
solución volandera,
las alas del destino inesperado
que asoma sus raíces del olvido
Y la melancolía, tan sólo será informe
del tiempo atrapado en la memoria
de un trémulo pensar
que en los atardeceres nos contempla.
Manuel M. Barcia
2 comentarios:
De una melancolía profunda. Un poema de lectura fácil y de esa cadencia que siempre impones a tus composiciones. Estos atardeceres calan hondo.
Un abrazo, Manuel.
Siempre es un placer tu presencia, Perfecto.
Gracias por tu amigable compañía.
Un abrazo
Manuel
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