Relato XXIII - El amor de un verso nacido en los ojos
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Aquella hora muerta del internado no era una hora cualquiera. Era el
intervalo entre el mediodía y las dos de la tarde, ese paréntesis en que el...
Hace 9 horas
2 comentarios:
Qué dos estrofas finales, belleza.
Me alegra que te guste, poetísima (con)versa...
Un abrazo, Paloma.
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