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viernes, 8 de noviembre de 2013

Quo vadis?



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Más honda la quietud, incluso se diría
presencia inmaterial, como un recuerdo triste
despertando las voces que sueñan cadenciosas
informes luminosos en medio del pasado.

Acaso tu medida rebose de lo injusto
los fluidos más vanos que sangra el corazón
por la corteza hiriente de alguna cicatriz
injuriada por tiempos de sentires malsanos.

No pides indulgencia, tú prefieres pecar
en los brazos partidos que fuerzan a una diosa
a ignorar la tragedia de aquellos sin destino.

¿Hacia dónde te irás? ¿Por que dices adiós
cuando quieres decir -vida perpetuamente-?
Esa sombra es tan sólo la imagen de un quebranto...



mmb




2 comentarios:

Marián dijo...

Pecar sin pensar en la indulgencia...dolor y ruido de encadenarse a la vida... todo menos quietud.

Preciosos versos.

Manuel Martínez Barcia dijo...

Gracias por traer tus inquietudes hasta aquí, Marián.


Un abrazo.