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domingo, 15 de febrero de 2015

Solus coniuncti, possumus.






Hay quienes son razón de lo apropiado
creyéndose destino en certidumbre,
perspectiva de ser antigua ofrenda
en templos de algún dios sin directrices.

Podemos los demás pertenecer
a ese mundo tribal de los guerreros
donde la gloria es un logro fácil
si por ende gobierna la utopía.

Podemos emboscar a los políticos
con urnas de silencio, decidir
qué sacramento es hambre y luego pan,

podemos poseer la transparencia
del tiempo en un cristal, la servitud
y al hombre en una patria sin esclavos.



mmb



2 comentarios:

Jorge Roussel Perla dijo...

El silencio siempre fue su arma y la voz que callaba quiere aprender a hablar ante el hartazgo de que el pan sea hambre y la esclavitud se venda al otro lado de los escaparates.
¡Un abrazo! ^_^

Manuel Martínez Barcia dijo...

Gracias por ser grito del silencio, Jorge.

Un abrazo.