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domingo, 8 de febrero de 2015

Ningún después






Lejos están las huestes de la sombra,
la furia de la lid,
el tesón de la noche
que apaga nuestro ardor
y nos divide.

No habrá ningún después en el adiós.
¿Para qué compartir dos soledades,
a quién hacer ruin
en tan honda intemperie
de suburbios en paz,
la crítica por toda compañía?

Me dices que te vas.
No me ha sido posible
salvar de malos tratos
el rigor excesivo de algún malentender
en palabras cruzadas de las que fuiste huida
sin más apelaciones.

Acaso lo versal sí tenga fin,
un apego a los otros,
inútiles hangouts
repitiendo sonidos y emoción,
como un poema yerto
con sílabas de olvido.

Yo, no puedo mentir,
no soy gusto de todas,
ni ellas son en mí
un mundo paralelo.

El alma es quien obra el entender,
la extensión del vacío,
este fósil de nada
que ahora me sucede.

---

Apenas digo lluvia y amaneces
ardiendo mi memoria, como brizna de sol,
como los arcoíris mientras siembran quietud.

De un matojo mustio
pretendes humedales del jardín
donde tenga la rosa espongiarios
que den vida y color
al respiro del alma,
a la impávida luz
en el tiempo de sombras.

Es confuso el verdor con que pintas el cielo,
acaso sea el mar la razón de tu orilla
en las brumas de mí,

este Sur del ahora
que a ciegas
nos pretende.

--

Hoy quiero ser clepsidra
en el flujo de ti,
calor a ras del aire,
episodio solar
que nunca te anochezca.

Mañana seré luz, solo para cubrir
tus ventanas insomnes,
lo menguante en tus ojos que te hace llorar
con lágrimas a secas,

plenilunio de amor,
fulgura
sin saberlo.

--

Poderosa la luz
ensancha en ti los brillos
queriendo ser pincel de la inocencia.

Detrás del horizonte
las horas del amor duermen calladas,
pretenden despertar a los olvidos,
nombrar lugares tristes
con sueños por venir,

como un latido breve
golpeando las puertas del silencio...



mmb