Seguidores

martes, 7 de abril de 2015

El reloj, el después y la calma.






Donde todo se cumple
seremos el reloj de las horas desnudas,
el recuerdo esencial,
lo que la noche inventa
y también los finales compartidos
que al desamor delatan.

No depender de ti,
libertar de los sueños la locura,
la caricia, el temblor
y ese lento después,
frecuentemente nada que nos arde,
ambos fugacidad,
el abrazo pueril,
lo efímero que nunca es recogida.

Excavas en la luz y yo me salvo.
Te necesito así, reflotando mi piel
en la marea azul que florece la sangre
para incendiar el tiempo
que nos calma.




mmb



2 comentarios:

Silvana Pressacco dijo...


mmmm... no es fácil sacarme de los sueños, te visitaré a menudo.

Manuel Martínez Barcia dijo...

¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida?. Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.

Decía Calderón, Silvana, y acaso fuera cierto...