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Tú, soñador,
el de la negra sed que se desboca,
serás en mí el líquido del tiempo
que naufraga la voz de los ahogados
en desiertos sin aguas.
La última pulsión del oleaje
en este oceánico vivir
a orillas de un oasis solitario.
Serás la duermevela del silencio
surcando laberintos en la lluvia,
insomnio en el paisaje de la nada.
Manuel M. Barcia
El ombligo de mi niñez
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El ombligo de mi niñez
lo anclé como un barco diminuto
entre amapolas que no saben de orillas,
en un rincón que ya no tiene madre,
en el ...
Hace 7 horas
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