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Tú, soñador,
el de la negra sed que se desboca,
serás en mí el líquido del tiempo
que naufraga la voz de los ahogados
en desiertos sin aguas.
La última pulsión del oleaje
en este oceánico vivir
a orillas de un oasis solitario.
Serás la duermevela del silencio
surcando laberintos en la lluvia,
insomnio en el paisaje de la nada.
Manuel M. Barcia
Fueron tantas las palabras
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Fueron tantas las palabras
que el cristal donde te nombraba
se hizo añicos en un silencio.
Y al reanudar el hilo,
mis ojos se llenaron de niebla...
Hace 22 horas
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