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Vienes de los sueños habitados por la noche
que duermen las imágenes de abril,
espejismo de sol
en el espejo roto
donde amaron mis ojos siluetas de oscurana.
Llegas del extravío,
penúltima estación de los que buscan
el fractal del amor,
los límites extremos del árbol de la vida,
el viento que improvisa
el cosmos existente cuando tú nos llovías.
Es demasiado pronto,
temprano este equinoccio aún,
para desperezar el ojo que ilumina
el magma que desprende primaveras
cuando el fuego se incendia por mi sangre,
más hondo que tu herida.
Porque nunca habrá luz si eres sombra,
si yo he de libertar el ardor que te inflama
mordiéndo la sonrisa del otoño.
Manuel M. Barcia
Fueron tantas las palabras
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Fueron tantas las palabras
que el cristal donde te nombraba
se hizo añicos en un silencio.
Y al reanudar el hilo,
mis ojos se llenaron de niebla...
Hace 22 horas
4 comentarios:
Preeeecioooosoooooo, Manuel.
Cada verso es una pequeña joya.
Te leo y te sigo
Un abrazo de meiga
Ana
Gracias por estas huellas de ti en mis humildes versos, meiga.
Un beso
tienes toda la raz'on, Ana
un abrazo, Manuel
Gracias por tu vuelo, Abril.
Un abrazo grande
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