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Reclamo de su herencia,
ese sagrado instinto de las madres,
el parto de la vida
venidera del tiempo entre las aguas,
las fauces del aliento.
Manuel M. Barcia
El ombligo de mi niñez
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El ombligo de mi niñez
lo anclé como un barco diminuto
entre amapolas que no saben de orillas,
en un rincón que ya no tiene madre,
en el ...
Hace 7 horas
2 comentarios:
Habiendo tanto esplendor en el universo Manuel, aún así...
Para reflexinar amigo, bello,da en el centro del corazón.
Me alegra tu sentir de mujer en estos versos, Leticia.
Un abrazo grande.
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