---
Te observo con desgana,
aún ensangrentado de pereza.
Fluyes
por entre las rendijas del silencio
como un instinto leve que me atrapa
y liberta a la vez,
muy lejos todavía de llegar a la escena
donde claman derecho existencial
miles de interrogantes.
Y mientras eres nadie,
al sueño pertenezco.
Y a las musas tempranas
que asombran las palabras en mi mente
vagando por la luz
inspiraciones.
Manuel M. Barcia
El ombligo de mi niñez
-
El ombligo de mi niñez
lo anclé como un barco diminuto
entre amapolas que no saben de orillas,
en un rincón que ya no tiene madre,
en el ...
Hace 7 horas
No hay comentarios:
Publicar un comentario