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Diste a luz amaneceres,
estremeciéndonos,
centinelas del sol, brisa en la noche,
para crecer en mí un árbol sementero,
para esculpir raíces labradas en fulgor
y fuego en las entrañas de tu piel,
en donde las tinieblas se van diseminando.
Fuimos lava en los sueños,
dos amantes en celo,
la madrugada.
Manuel M. Barcia
Relato XXIX - Un ladrillo esperando en la pared
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La vida en el hogar se organizaba en grupos. Cada uno estaba bajo el mando
de un orientador, una figura de autoridad absoluta que dictaba las reglas...
Hace 6 horas
4 comentarios:
Precioso, Manuel.
Te dejo un beso
Ana
me gusta que te guste, meiga.
Un beso
Solo en los sueños... fueron?
Hermosa forma de amanecer entre tus letras.
Besos
Tal vez amaneciera antes del alba, pero seguía el sueño...
Un abrazo
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